jueves, 24 de junio de 2010

IX.- EUROPA Y ........

Josefina organizaba la mañana del día lunes para tomarse la tarde y  juntarse con el conserje a fin de regularizar algunos asuntos pendientes de los departamentos que administraba; debía haberlo hecho el sábado, pero con la llamada del conserje sobre los señores Puebla, todo había quedado en nada.Hacía tres meses que no pagaban ni los gastos comunes, ni la luz, ni el agua, ni el gas, por lo que se había enterado; Eran los que arrendaban el pent-house y cada uno contaba con un vehículo de una buena marca y del año, cosa que extrañaba aún a más Josefina. Nunca los podía encontrar, siempre de viaje o “fuera de casa”.

Ese día, mientra ella iba en camino, se habían presentado las fuerzas especiales de la policía  para preguntar por Puebla; con waki-taki se comunicaban entre ellos y una vez ubicado el número del departamento, habían cercado todo el edificio. Una vez allí, se le informó  que el señor Puebla dirigía una red de lavado de dinero proveniente de narcotraficantes de origen al parecer colombianos, y como modo de operandi se comentaba que utilizaban empresas de giro hoteleros, casi sin actividad comercial. Las noticias de la tarde en televisión daban cuenta de la incautación de grandes sumas de dinero y numerosa documentación que servía de base para demostrar lo sucio  del negocio producto de sus ilícitos que lo transparentaban con depósitos en bancos, oficinas de cambios, es decir integrándolo a la economía.

Después de un par de horas fueron bajados esposados donde Josefina en el hall de entrada del edificio los vio por primera vez; ahí mismo le fue solicitada por la policía, que acudiera al día siguiente a la audiencia de formalización a fin de que pudiese entregar y responder las preguntas del fiscal. El señor Puebla no era en realidad Puebla, su mujer no era su mujer sino su amante, y el dinero con que había cancelado los dos últimos años el canon de arriendo no era limpio como parecía ser.

Con todo el cansancio y sorpresa de ese día, su celular sonó.

- Alo Josefina
- Hola don José Manuel. Como está?
- Es una llamada para invitarte a nuestro clásico café
- Puede ser después de las siete? Estoy donde Oscar que me va ha entregar unos cheques de arriendo y otros problemillas más.
- Te parece en el Mozart?.
- Claro.
- Aprovecha de llevar tu trabajo y así lo entrego a la redacción, no te olvides que sacaremos esta publicación extraordinaria por el aniversario.
- OK. Ahí nos vemos.

Oscar solo le tenía dos cheques de arriendos atrasados y deseaba continuar conversando....pero Josefina lo interrumpió para decirle que mañana a la hora de almuerzo regresaría ya que tenía una reunión. Su cabeza estaba en otra y su corazón latía como quinceañera.

No había redactado nada, por lo que volvió a casa, hurgo en su computador y encontró una experiencia de una amiga en la búsqueda de una asesora del hogar.

“UFF!!! COMO NOS SALVAMOS DE LA PATRONA MONICA

El domingo que recién pasó, la Mane y yo, buscábamos empleada para nuestras respectivas casas, de acuerdo a las necesidades de cada una y a través de los económicos de el diario El Mercurio. Una agencia que ofrecía "sureñas" nos tentó, y quedó de enviarnos al día siguiente, una a cada una de nosotras.

Hoy aparecía cerca del medio día FRESIA (el mismo nombre de la elefanta que por años vivía en zoo de Santiago, y bastante parecida también con relación a su figura), gordita, sin cuello, de piel tan coloradita que hasta brillante de cara era.

Sabía de todo, cocinaba maravilloso, le encantaba trabajar con gente de la tercera edad, con adolescentes, con sesentones y con nanas que llevaban veinte anos en una casa. Era ideal para mí.

Por primera vez, se me ocurrió preguntarle tanto que parecía casi un cuestionario de investigaciones:

- Y cuanto tiempo trabajó en la ultima casa?
- Un año señora me respondió, sonriendo y muy contenta
- Porque se retira Fresia de ahí­?
- Parece ser que habí­a problemas económicos y la señora ya no podía seguir pagándome el sueldo.
-Cuanto niños tenía?
- Tres; de 5, 7 y 13 años.
- Se ubica usted en La Reina?
- No señora- Donde vivían ellos?
- Vivian cerca de Príncipe de Gales, pero no me puedo acordar el nombre de la calle. Es que sabía llegar, pero soy tan pajarona para los nombres.

Estas respuestas me estaban pareciendo cada vez más poco consecuentes y proseguí­ con la entrevista.

- Pero Fresia, cerca de que?
- De un supermercado
.- Bueno me puede mostrar las recomendaciones?

De su bolsillo, saca un papel arrugado, pero recién escrito, con un número de celular y el nombre de Mónica, su EX-PATRONA

- Fresia prefiero el número directo de la casa.
- Señora es que como a mi nadie me llamaba no lo se; ella me dejaba su celular por si algo le pasaba a los niños..

Cada vez el cuento se me hacia más sospechoso, sobretodo si me había comentado que tenía a dos hermanas que vivían en Santiago, y que las visitaba en sus días libres. Raro que no hable NUNCA por teléfono y aparte que no se lo haya dado a nadie. Bueno….. me animo y llamo a la señora Mónica. Su voz me sonó de una persona bastante mayor y que me era difícil imaginármela con niños y menos de 5 años. Sola me dijo que Fresia era estupenda, que cocinaba fantástico, muy honrada y servicial, y que con mucha pena había tenido que despedirla por haberse SEPARADO (aparece la primera contradicción, no era por situación económica entonces).

- Cuantos niños tiene usted señora Mónica? le pregunto
- 2 niños de 2 y 4 años me responde
- Y donde vive usted?
- Yo vivo en Pocuro.

Corte sin antes agradecerle por tan buena recomendación y me apuré en sacar a esta estafadora de mi oficina casi a punta de gritos.Apurada llamé a la Mane, para advertirle que pusiera atención. Me dice que la está entrevistando, y que le parece estupenda. Le suplico que le haga preguntas del tipo de las que yo le hice para que pueda comprobarla cuando llame a pedir referencias.

Corto de hablar para que ella prosiga con su entrevista.

Pasan cerca de cinco minuto y de vuelta la Mane al teléfono., para preguntarme si habí­a que pedirle referencias a una patrona que se llamaba Mónica?

- Si- Y a este celular 0954...?
- Si,

Chutas me pasó lo mismo que a ti­. Ella me dijo que había trabajado en Huechuraba (y a la supuesta patrona le preguntó donde viví­a y me dijo que en Pocuro), también me pareció que la voz era de vieja, y para comprobar aun más, llamé a la Cristina (dueña de la agencia) para decirle que era un fraude, y estoy segura que ella era la "PATRONA MONICA"

Ambas seguimos buscando empleada puertas adentro, para todo servicio:

- Si le gustan las guaguas entonces es para la Mane
- Si le gusta la tercera edad, entonces es para mí.

Ambas:
- Pagamos lo mismo, damos los mismos días de salida.

– Ambas aun no encontramos, ambas aun nos ayudamos.

Moraleja:

- Quien tiende trampas para los inocentes, es el primero en caer en ellas.

Esopo a quién también cagaron”

                                                     ***
Josefina no encontró sobre y lo metió en una carpeta.

Cada día se le hacía más eterno el tiempo sin la presencia de don José Manuel.

Se miró su aspecto en el espejo, colocó brillo en sus labios y un poco de perfume, tomó raudamente el auto y cuando llegó al lugar de la cita, buscó donde estacionarse y con vestido negro de escote pronunciado y de largo cubriendo las rodillas, vio en la terraza a don José Manuel.

Se dio cuenta que no había bajado su carpeta, por lo que devolvió.

Don José Manuel no había pedido los “clásicos cafés”, sino dos dobles pisco sour.

- Que te pasó mujer que te devolviste? Y acercándose a saludarla de un beso aprovecho de correrle la silla.
- Cada día más volada, se me había quedado la carpeta. Y se la entrego ahora porque soy capaz de volver a llevármela.
- Que te pasó con Oscar?
- Detuvieron a los del pent-house. Se les acusa de lavado de dinero
- No?
- De hecho la policía me citó a la audiencia de formalización.
- Para cuando?
- Mañana a las once treinta. Estoy tan choqueada, y lo extraño es que no nos deben a nosotros a pesar de haber estado de viaje, lo que si no han pagado los consumos de agua, luz, gas, pero si de teléfono, y ambos con autos del año.
- Bueno mañana sabremos más.
- Pero es que estaba todo orquestado; No era el señor Puebla, no era su señora, no era nada!!!
- Pero si mal no recuerdo este hombre era dueño o socio de una casa de cambio, y de un hotel?.
- Según Oscar- que me llamó hace poco- hasta una máquina para falsificar dólares le habrían allanado en el departamento.
- Bueno esperemos las noticias. De que escribiste ahora?
- Sobre la poca seriedad de las agencias de empleos,
- Si han proliferado como callampas…Estas muy bonita hoy!
- No me haga poner colorada, no estoy de ánimo para adulaciones.
- Es verdad, esta iluminada, pero te cambiaré de tema entonces y te contaré que voy a Europa?
- Algo le escuché a Sarita.
- Mira voy a un congreso en España sobre “ Gestión -Medios para campaña nacional en revistas femeninas”, tengo la intención de ponerla a la altura del mercado europeo, quiero mostrar la mujer de ahora, más independiente y entroncada socialmente, es lo que hemos comentado en varias oportunidades. De ahí sigo a Paris, donde hay uno sobre “Periodismo, periodistas y medios de comunicación escritos para revistas, magazines y afines” y después viajo a Italia, donde dictarán conferencias con temas como,,,,,espera que busco el temario; escucha Josefina que interesante las cosas a tratar; 1. El sexismo en las revistas femeninas, 2. Del papel a Internet 3. Educación y revistas femeninas, 4 Las revistas femeninas y su revisión de conceptos…et., bueno y de ahí.... pretendo viajar a Croacia atravesar a Mikonos que tanto hablan, volver por Marruecos, Tánger, estoy haciendo gestiones para entrevistar a Claudio Bravo. Dicen que la mayoría de sus naturalezas muertas las ha pintado allá por la luz y los colores que se dan.

Manuel José hablaba y hablaba mientras Josefina viajaba imaginariamente a cada lugar que le detallaba y sacaba cuentas de cuanto tiempo tardaría.

- Alcanzará a ir al matrimonio de Joaquín?
- Por supuesto. Llegas a pensar que no te acompañaría en una situación así?

Josefina respiró tranquila, su gran amigo los acompañaría.
Durante la últimas semanas había solicitado días de permiso administrativos a fin de resolver los últimos detalles de la celebración del matrimonio. Los novios habían elegido la iglesia cerca de la casa de Macarena; la iglesia barroca “San Agustín”, blanca inmaculada, con dos torres, un altar de mármol, el púlpito de madera y una nave central de cañón corrido con techos laterales planos, y decorada con énfasis y abundancia. Una serie de pinturas en sus murallas con la vida de san Agustín bastante rococó terminaban con la ornamentación de esta.

Revisó los detalles de las flores junto a Macarena, asistieron a la ivitación de la banquetera junto a sus consuegros para la prueba final de degustación, corrió a la modista para su traje de madrina, y en las noches, escuchaba con atención la música que su hijo había seleccionado para la iglesia.

En fin, el tiempo a ratos transcurría a una velocidad vertiginosa, y en otros, le parecía que el reloj  no se movia,  y su humor se hacia desagradable, pero fue un tiempo necesario para extrañar, madurar y replantearse- sobretodo- su situación matrimonial.

La melancolía la adelgazaba día a día, por lo que todos en su casa estban pendiente de su alimentación, el desamparo, el desosiego la consumía y su amigo que la contenía, la apoyaba y on quién era capaz de mostrar cada vez con más frecuencia sus ideas y sentimientos no estaba.

El stress y la pena era tapado bajo el titular "mi hijo se casa", pero una crisis de llanto a nadie le llamó la atención, solo ayudó hacer más infierno, el infierno de su hogar, que durante tanto tiempo había intentado salvar

lunes, 21 de junio de 2010

VIII.- VUELTA A LA REALIDAD.

Josefina manejaba, y  los chiquillos dormían; solo se desperó Joaquín y Macarena cuando los pasaron a dejar a la casa de esta. Ya a la entrada del barrio Josefina despertó a Graciela.

- Estamos llegando a casa
- Se me pasó volando el viaje
- Lo dormiste todo
- Chutas, está el papá en la casa. Que le vamos ha decir?
- La verdad, no tiene nada de malo, ya lo hablamos
- Te aseguro que toda la semana no te va hablar, la casa va ha estar de un nivel de tensión inimaginable y cuando vengan mis amigos, probablemente no los salude y yo me muera de vergüenza.
- Y a Macarena cuando la vea no la va a saludar, agregó Joaquín con voz complicada
- Díselo a él
- Igual aunque se lo diga no cambia
- Es que a, las cosas ya no dan para más. Quiero separarme
- De que me estas hablando mamá? dejo Graciela
- De que ni él ni yo somos felices, lo único que hacemos es causarles más daños a ustedes; yo trato de no contestar sus agresiones y faltas de respetos, pero no doy más.
- Y la abuela que opina
- La abuela no opina; pero en sus ojos veo que lo tiene más que claro que yo.
- Con lo católica apostólica y romana que es?
- Para que veas tú.

Una vez en casa, la llegada fue fría y distante. Graciela corrió a sus brazos pero se encontró con la frase:

- Que vergüenza!- Llego y no hay nadie. Se puede saber donde andaban?
- Fuimos al campo de don José Manuel, nos invitó este fin de semana dijo Joaquín
- Bien raro; cuando yo no estoy las invita, saludando con un beso a Josefina en la mejilla
- Que te cuente Graciela lo bien que lo pasó, si hasta el nacimiento de un novillo le tocó
- La verdad que no me interesa los cuentos con José Manuel. Lo que si me importa es que lleves a Graciela donde él.
- Que de malo hay?
- No te hagas la cucha, en realidad no voy a discutir, me duele mucho la cabeza. Ah y dile a Florencia que me traiga un te puro a la cama, no voy a comer- pegando un portazo camino al dormitorio
- Te lo dije mamá.
- Graciela que quieres que haga. Que me enclaustre, que me sepulte?
- Pero tú sabías que se iba a enojar.
- Los sabiamos los tres. Y que me importa a mí, se enoja por todo. Se enoja hasta porque trabajo y si yo no trabajara me puedes decir quien…. Bueno en fin, no peliemos nosotros- yendo a la cocina a decirle a Florencia que Raymundo no comería.

Cuando Josefina se fue a acostar, Raimundo veía un programa de televisión de esos que ella odiaba, por la violencia del lenguaje y también por las imágenes; se metió a la cama y se dio vuelta hacia el ventanal, ha mirar ese pequeño jardín que había construido con esmero.

Apagó la luz de su velador y trató de pensar en lo maravilloso que había sido ese fin de semana….pero el ruido de los constantes cambios de canales de televisión con los destellos que provocaban y las diferencias de volúmenes la sacaban de su mundo interior para traerla a programas de sexo, en que el ruido, murmullo y quejidos solo hacían recordarle los años que ya llevaba en completa abstinencia y entonces por primera vez soñó con la idea de estar en cama, haciendo el amor, y abrazada a esos grueso y fuertes brazos que la acunaban. El rostro que le puso fue el de don José Manuel y entre ruidos y destellos se durmió.

Despertó a mitad de la noche empapada de sudor, asustada por el placer sexual que estaba teniendo; un orgasmo después de mucho años. Se dio cuenta que Raimundo estaba a su lado, en la otra esquina y que debía haber notado tanto sus movimientos como su respiración agitada. Se aterró de pensar que talvez lo había mencionado y que hubiese -lo que ella años atráz había descubierto- pillado. No cerró nunca más un solo ojo en el resto de la noche y no dejó de pensar ni un instante en ese sueño embriagador, lleno de afectos y pasiones que la mantuvieron despierta hasta el amanecer.

Descubrió, que Raimundo se había percatado de lo ocurrido porque no le dijo el clásico “buen día “. Tampoco ella intentó darle su clásica respuesta “buen día”.

Florencia trajo el desayuno y Raimundo entró al baño.

El día pasó rápido entre llamadas y papeleos de oficina; se juntaron varias compañeras de la oficina a beber un trago después del trabajo; Isabel, las más joven del grupo, con solo treinta años les comunicaba que se había separado, hablaron de cómo lo había tomado la familia si llevaba poco más de un año de casada; de cómo dividieron el departamento etc...

- Lo que si me cagó fue que se llevó el auto,- dijo Isabel
- Bueno es lo menos, más que mal tú lo dejaste y con los cuernos debe estar rayando el techo – agregó Elizabeth, una mujer separada ya muchos años, con muchas experiencias amorosas, de la edad de Josefina y muy divertida y lo mejor, sin ningún pudor en contarlo..
- Hay que rico vas ha entrar a nuestro grupo “Las mujeres separadas”, solo falta Lorena y Josefina y hacemos un full de poker. – Dijo Magdalena.
- No es tan malo Isabel- hablaba Elizabeth- si lo sabes llevar bien en un comienzo. Debes primero que nada buscarte un pololo joven, agradable, simpático de preferencia masajista para que no extrañes “la maldad”.
- Para mis padres esto ha sido un nuevo fracaso, agregó Isabel; somos tres hermanas y las tres separadas antes de los siete años de matrimonio.
- Ahora te debes preocupar más de los traguitos y ·after hour", que de planchar camisas.Agregó Magdalena.

Josefina miró el reloj y dejó cinco mil pesos sobre la mesa:

- Me voy chiquillas, es tarde y aún tengo que escribir
- No seas agua fiesta y quédate con nosotras, la Isabel está súper deprimida
- No, no mañana nos vemos y seguimos copuchando.

En el trayecto pensó lo diferente de cada una, pero lo común que era el lenguaje de hablar de los hombres, y todas o casi todas con quejas; claro si las mujeres llevan años definiendo su identidad tanto personal como social, mientras los hombre confundidos y sin ser capaces de hablar de estos temas se han quedado ahí, sin saber que hacer con estas nuevas mujeres.

Ese sería un buen tema a tratar! Integrar la sexualidad con la afectividad, el hombre y el macho que transita por la vida, sensación - pertenencia y autoestima, y por último la inteligencia emocional, tan en boga en estos días.

Una vez en casa, se sentó en el computador y comenzó a teclear……

“TODAS IBAS A SER REINAS…………

Una adaptación irónica del poema de Gabriela Mistral, en que inspirada por la historia de las tres hermanas separadas, los hijos terminan rezándole a cuando santo hay para que encuentren marido, para que estén sanitas, para que tengan platita, para que no los jodan y estén tranquilitas....

Pero estaba tan confundida, que por primera vez escribió otro más, para que Sarita decidiera cual enviar a impresión

domingo, 20 de junio de 2010

VII.- EL PASEO

Josefina y don José Manuel se juntaron como cada viernes en el café literario. Un lugar algo bohemio con estanterías al público, donde leer, conversar u observar la fuente de aguas danzantes de la plaza que forma un espectáculo precioso. Pero esta vez no hablaron de la revista, ni de la administración de los departamentos. José Manuel fue al grano y directamente le preguntó a Josefina si era feliz.

- Bueno la felicidad como tal, no! quien la tiene?, pero tengo mis momentos felices. Y usted?
- Hoy Josefina el que hace las preguntas soy yo
- Pero esto se va ha transformar en un soliloquio y mi vida no es tan interesante como para un monólogo.
- Pero cuando eres feliz?
- Ya le dije, tengo mis momentos. A ver… déjeme pensar. Soy feliz cuando mis hijos están contentos y los  veo volar en sus propios proyectos.
- Entonces eres feliz por los otros y no por ti.
- Es que la felicidad es un concepto tan abstracto. Hay lugares que me hacen sentir feliz, como el campo, la playa, pareciera ser que estoy en plena conciencia de la cercanía con el creador, de todo lo que me rodea y me parece sublime.
- Entonces eres feliz en y con la naturaleza. En parte, otras veces soy feliz comiendo un chocolate en que mis endorfinas me sonríen y antiguamente haciendo el amor. - Bueno como ve es complejo; son momentos, son instantes, tengo áreas de mi vida que me producen más felicidad que otras….
- Pero no has mencionado a tu marido en ningún momento.
- Pareciera ser que no me provoca felicidad, es más, el último tiempo he sentido cuando voy llegando a casa, un pensamiento veloz que se cruza por mi cabeza. Casi me es imperceptible y a veces no lo puedo retener.
- Cual?
- Hay que lata!
- Y nuevamente te pregunto. Que esperas para separarte? Llegar a vieja, amargada, y transmitirles a tus hijos una idea equivocada de lo que es un matrimonio. Eso como ejemplo y modelo a seguir? O prefieres mostrar una larga agonía, en que al final de los días probablemente igual te separes, y todos hayan perdido un tiempo precioso?
- No es tan fácil, hace años que yo lo metí a mi casa, involucré a un hijo que  lo quiere y probablemnete lo odia y ahora se lo quito. Nuevamente pierden a un padre? y por otro lado Graciela....
- Y quién te dijo que era un padre. Se los has preguntado? Que es ser un padre.
- Bueno, usted tiene experiencia de padres, por lo tanto no me haga explicárselo, porque yo no la tengo.
- Y si no la tienes, entonces como por defecto no ves el error que estas cometiendo? Tantas carencias tienes que prefieres casi “inmolarte” por lo que tú no tuviste, pero que igual te desarrollaste sana, bien, y sin él?
- No tengo energía ahora. Quizás más adelante
- Pero que tiene que pasar para que atines?
- Ay don José Manuel no me presione.
- Bueno cambiemos de tema. Mañana me voy  al campo por el fin de semana. Ayer me llamó el capataz y me dice que voy a gozar si voy ya que hay animales que van a parir, y  además otras cosas que ver. No te gustaría acompañarme?
- Podría perfectamente. Raimundo anda fuera,llega el domingo en la tarde pero….
- Lleva a tus hijos.
- Uno ya no cuenta con ellos, porque cada uno hace su vida.
- Pero llama y pregúntales. Partimos temprano, yo aviso que nos esperen con la casa abierta. Josefina: yo sería tan feliz!!!

Esa noche Josefina les planteó a sus hijos la invitación al campo. Ninguno se resistió. Solo el hecho de ver parir animales los convenció, solo les preocupó que diría Raimundo, pero Josefina le bajo el perfil y los convenció que nada malo había en ello.  Cerca de las once de la noche, sonó el teléfono. Josefina no lo contestó, A esa hora generalmente era para Joaquín o Graciela. Pero era don José Manuel para decirle que fueran con novios si querían. Su voz sonaba alborotada, casi juvenil. Habló en un comienzo con Graciela, a quien no veía hacia un par de años. Se pusieron de acuerdo para el viaje y les recordó que llevaran traje baño. No solo había piscina sino también un estero.

Quedaron de juntarse a las diez a la entrada de Curico. De ahí viajarían en caravana hasta “Buena Suerte”.

La entrada a “Buena Suerte” estaba a unos treinta minutos del centro del pueblo. Un camino de tierra hacía el mar, hasta encontrarse con un viejo muro de adobe que circundaba casi toda el área, y al final un tremendo portón colonial de fierro forjado muy decorado, en que sobre dos de sus hojas se podía leer “Buena Suerte” y bajo este, en el mismo hierro una herradura que simbolizaba el nombre.

Don José Manuel se bajó de su vehículo, abrió el picaporte y entraron por una alameda amarilla para encontrarse con la casa patronal con largos corredores cubiertos de alero, de solo un piso, techo de tejas hechas a mano, grandes vigas de maderas nobles,  y construida en adobe -lo que garantizaba guardar calor en invierno y frescura en verano-, de color rojizo y un parque con acacias y robles que contrastaban con los álamos, boldos, quillayes, lingues, encinas, espinos y nogales por un lado y rosales por el otro. Frente a la enorme casa palmeras daban la bienvenida. Y a la entrada las infaltables tinajas con cardenales rojos, y macizos de hortencias. No alcanzaron a bajarse cuando apareció un séquito de gente a ayudar y recibir a don José Manuel y sus invitados. Margarita y Paulina los llevaron a sus habitaciones con risas y jolgorio. Don José Manuel por mientras se informaba de las últimas novedades. Dejaron sus cosa y volvieron al gran hall donde figuraban aún conversando "el patrón", como lo llamaban y su capataz.

- Les mostraré la casa y después les tengo muchos panoramas. Ah! Pero no les he dado la bienvenida, quiero decirles que es un privilegio y un honor para mi tenerlos, y demás está decirles que están en su casa.
- Nosotros somos los que debemos sentirnos privilegiados y darles las gracias- afirmó Graciela que no podía contener la emoción.
- Pasemos al corredor y observen las tejas. Mi padre me contó que fueron construida por mujeres y que ocupaban sus muslos como molde. Más a lo lejos pueden observar bodegas, galpones, casas de inquilinos, iglesia y una escuela que desgraciadamente hoy no funciona, porque los hijos de los inquilinos han emigrado a la ciudad. Pero bueno. Vamos mejor a dar una vuelta por ahí. Quien es capaz de ir a caballo?
- Todos -dijo Joaquín.
- No es obligación, el que quiera puede hacer lo que le plazca,- Aurelio le dijo al capataz. No hay caballos acaso?
- Si patrón terminan de ensillarlos y los traemos.
- Les parece ir a la lechería?

Josefina no creía lo que vivía. Y casi como una muchacha le contestó
- Yo estoy inscrita en todos sus paseos.

No hubo nadie que no quisiera conocer la lechería. En su visita contó el tipo de animal que tenían para lograr un mejor rendimiento, el tipo de forraje para reducir el complemento proteico y también del problema de los residuos orgánicos –purines- que reconoció no utilizar en forma adecuada.

Graciela se alejó hacía el corral de vacas en ordeña en las afuera de la lechería y quesería y quiso revisar el proceso, como si fuera una vaquilla más. Continuó al patio de espera, la sala de ordeña donde encontró animales conectados a las mangas. Joaquín se quedó boquiabierto. Bajó a la fosa de la sala de ordeña y ayudo, entre asqueado e interesado al dipping de la post-ordeña.

- Muy bien Joaquín- gritaba Macarena aplaudiendo a su novio..
- Con eso evitas infecciones y la vaca permanece sana- agregaba José Manuel.

Les interesaba ver todas las etapas de la elaboración de queso, pero cuando entró aún no había trabajadores, por lo que su instrucción quedó a la espera de lo que don José Manuel o el capataz, le proporcionara. - Aquí la mayoría son mujeres las que trabajan, acá el queso fresco se moldea, eso dura como ocho horas, en este sector esta el lugar de maduración del queso chanco, bueno y aquí nuevamente salimos a los corrales donde las vacas son alimentadas.

Así pasaron la mañana hasta que don José Manuel preguntó: Quien tiene hambre ya?
- Yo me tomaría un pisco sour- dijo Josefina
- Bueno entonces una carrera hasta la casa propuso Joaquín
- No, agregó Macarena, me puedo caer, no soy una buena amazona.
- Deja que corran tus cuñados, nosotros vamos paseando, le respondio Macarena y observamos esta maravilla.

En el living los esperaba Margarita con un aperitivo a la “chilena”. Las murallas vestían una colección de cuadros. Desde croquis de Picasso, hasta cuadros de Valenzuela Puelma. Una mesa de mármol de la época de la colonia y una gran lámpara de cristal de bacará. En otro rincón una colección de mates de platas, y un piano de cola marca steinway que volvía la imaginación cien años atrás en tertulias y otras cosas.

El aperitivo fue a la Chilena con  empanadas de horno de barro 

El comedor era una sala muy espaciosa y de techos altos, compuesta por una mesa rectangular para doce personas con sillas reina Ana más un aparador. La iluminación una enorme lámpara colonial fabricada especialmente para el lugar. Una vez que lo comensales terminaron de observar esta maravillosa antigüedad en perfecto estado de conservación, se percataron que la entrada estaba servida, comentaron de los vinos y sus cepas hasta don José Manuel preguntar si estaban aburridos.
 No don José Manuel – dijo Graciela, este ha sido un curso rápido de enología y a parte muy entretenido.

Mienstras carraspeaba, y en un tono más formal don José Manuel se interesó en saber en que estaban estos jóvenes.

- Bueno pero cuénteme ustedes de sus proyectos. Por ejemplo Macarena tú en que estás.
- Yo terminé medicina y estoy haciendo la especialidad en el hospital San Juan
- Especialidad en que?
- Cirugía reconstructiva
- No terminarás como la mayoría en cirugía plástica, colocando botox, acido hiarulónico, y trabajando en la televisión en programas faranduleros?
- No, esa no es la idea, por eso mencioné reconstructiva.
- Y ustedes son los que se casan.
- Si, en tres meses más
- Y tu Graciela, como funciona el estudio?. Bien. Estoy en primero de arquitectura. Súper difícil la carrera, el ramo de taller corta a todos, y además es tan subjetiva; yo le he preguntado a profesores del paralelo que le parece un trabajo determinado, y me responde “muy bueno, te podría un cinco” y mi profe me pone un tres coma ocho. Por otro lado hay una sobrepoblación de arquitectos por lo que hay que sacarse la mugre para mañana destacar o al menos lograr trabajar en lo que a uno le gusta, sin transformarse en un “lleva papeles” entre el estudio de arquitectura y las municipalidades u organismos estatales. Es un tema complejo, porque para ganar plata se debe estar dentro de una inmobiliaria grande o ser uno de esos “pocos tocados por Dios” que se lleva todas las construcciones de casas, edificios corporativos y grandes proyectos. Yo por ahora no me puedo quejar me ha ido muy bien en Taller. También me gustaría especializarme en construcción de hospitales; es en un nicho que pocos arquitectos han tomado.
- Ya y donde?
- Ha no se aún
- O sea tú construyes para que Macarena trabaje.

Una vez terminado de almorzar, no se hicieron esperar los bajativos de licor de oro preparado con leche cortada y agua ardiente, a ningún de los jóvenes les gustó. No cambian su ron cola o piscola por guindado, apiado, licor de menta y manzanilla, dijo Josefina como disculpándolos

Después de almuerzo Josefina y don José Manuel, se retiraron a descansar. La de ella, una pieza con dos camas de bronce una cómoda y los veladores.

Al atardecer, los llevó a una caminata al huerto, y a las pesebreras, en la cual mantenía ocho caballos chilenos con colas y tusa abundante y gruesa, al parecer de pura sangre.

Durante el trayecto a la casona, don José Manuel le comentó a Josefina de cada uno de los hijos como si fuesen numerosas las visitas entre ellos. Pudo describir con mucha intuición sus personalidades.

- No has pensado que ya es tiempo que hables nuevamente con tus hijos?
- Si, lo que pasa es que…Lo he pasado tan bien que no tengo ganas de engancharme en ese cuento
- Las cosas cuando no resultan las debes cortar, lo demás es dañino y masoquista
- Si lo se.
- Para que le sacas el poto a la jeringa?
- Me gustaría estar tranquila y fuerte para tomar la decisión. Ya el tema es doloroso y lo único que les he mostrado es que estar en pareja es algo demasiado complicado y no se como atenuar el sufrimiento emocional, al menos de Graciela. Se que a veces es un conflicto encubierto y de alguna manera, nosotros los adultos buscamos socios; en otras palabras es una daño por donde uno lo mira. Negocio la disciplina, los afectos, las agresiones y la armonía.
- Pero debes evitar involucrar a tus hijos en el conflicto.
- Es que eso es un imposible; Raimundo no entiende que mis sentimientos hacia él son diferente a los de los niños. Les - crea falsas expectativas hablándole de “la mamá” como si yo fuera para él una diosa y hace entonces una manipulación asquerosa de la situación. Ya lloré y grite, ya me arrepentí y me enojé conmigo
- Y entonces?
- A ratos me confunde. Tan empeñado está que me separe.
- No, te equivocas, estoy empeñado que seas feliz
- Y usted es feliz?
- Como cambiamos de tema. Bueno quieres oír?
- Yo me siento pleno. Con los años he encontrado la felicidad. Tuve años de tinieblas y pesadillas, como todo ser humano. De mucha búsqueda. De no  responder a mi existencia, de apoyarme en todo lo que cambiaba, hasta que acepté el desafío a los cambios y encontrarle un sentido para poder controlar mi vida.
- Pero no se siente solo?
- Josefina; ya lo habíamos hablado. Tu error está en creer que yo tengo una existencia solitaria. Me dedico a tantas cosas y tantas me apasionan. He aprendido a tener ciertas habilidades como para asumir mis propias deficiencias y vivir en paz.
- De que deficiencias me habla?
- De mi propio desarrollo. Me rijo más por modelos internos que sociales para aguantar mis privaciones, mis frustraciones, mis debilidades, mis carencias de afectos por períodos tan largos. Complicado te debo parecer no?
- No, pero fácil tampoco..
- Y que ser humano es fácil, a parte de ti?
- No crea que yo soy tan fácil. A lo mejor parezco.
- Y a propósito. No crees que ya está bueno que dejes de decirme “don”
- Ay! No me complique. No podría
- Me haces sentir tan viejo, tan distante y lejano de ti.
- No don José Manuel, todo lo contrario; usted sabe lo mucho que lo quiero.
- Chiquillos comemos?
- Cuando usted quiera, respondieron casi al unísono.

Después de comida los llevó a mostrarles una colección de sellos y monedas que había juntado desde su niñez, en la cual les contó que había partido de puro agrandado, para que sus amigos le creyeran que sus papas habían estado de viaje. En eso estaban cuando apareció el capataz a los gritos;
- Va ha nacer un novillo, llamé al veterinario,
y todos a los gritos partieron al corral. Habían varias preñadas, pero a una ya la habían lavado y había perdido el tapón mucoso. Los hombres estaban atentos a ayudar al animal en caso de emergencia hasta con un tractor.
El capataz con voz despacio, iba relatando los acontecimientos:

- El becerro es muy grande para pasar por el canal del parto. Espero que llegue luego el veterinario; si sigue así vamos a tener que tirar al ternerito.
 - Ah! Don Valentín, justo a tiempo llegó.
- Buenas noches a todos. Estaba acostándome cuando me llamó.
- Como ve la cosa?
- Bien, tráiganme agua para lavar después a la cría.
- Los bañan? –preguntó Joaquín
- No es para limpiar las vías aéreas, los ollares. Pero miren va saliendo, ya, ya levantémoslo del suelo para estimular la respiración.

Todo esto haciéndole masaje al corazón para activar la circulación, mientras desinfectaban el cordón umbilical.A excepción de Macarena, Josefina y sus hijos miraban de reojo; Graciela comenzó a ponerse pálida y antes de que se desmayara quitándole el protagonismo a la vaca, se fueron con su madre caminando lentamente hacia la casa. Una vez allá le dieron agüita con azúcar y juntas se acostaron.

- Mamá, creí que me desmayaba
- Lo noté en tu palidez
- Me dio entre asco y nervios
- Si te bajó la presión
- Te juro que quedé muerta, más cansada que la vaca,
- Ya Graciela duérmete que yo también estoy cansada. Ha sido un día excitante.
- Si, y tú te vez feliz. Que va ha decir mi papá cuando lleguemos?
- Nada. Que tendría que decir!
- Le va ha parecer pésimo y va a quedar la cagada. Por celos
- Bueno, ese es problema de el.
- Y tuyo también, y…de nosotros porque…. Porque estamos cansados de las peleas.
- Es tarde para seguir hablando. Conversemos mañana, a la vuelta a casa.
- Y pensamos una estrategia para inventarle a mi papá
- Pero que de malo hay?
- De malo nada, pero tú lo conoces y sabes que nos espera problemas
- Mijita, a ti no, en todo caso a mi.
- Es lo mismo, me carga que se peleen.
- Graciela duerme ya.

Josefina se dio cuenta que tenía una conversación pendiente con su hija; que sus problemas ella los sentía como propios y que la angustia la estaba apoderando. Recordó como fueron  los días previos al nacimiento de Graciela, y unas lágrimas rodaron por sus mejillas.

Se había enterado que Raimundo le era infiel con una paisajista, solo dos semanas antes del nacimiento de Graciela. –  para Josefina  una simple jardinera-  y para peor aún,  una semana antes, después de enterarse de la infidelidad, Raimundo había perdido su trabajo por razones que no pudo explicar.

Lo notó nervioso y evasivo, más diferente de lo que el ya era. Lo llamó a medio día para almorzar juntos y estaba extraño; la voz sonaba con eco como metido en un baño.

- Donde estas? preguntó Josefina
- Saliendo de la Liberia La Rosa, le respondía Raimundo
- Que extraño se escucha
- Ya estas con tus paranoias?
- No son paranoias, se escucha con eco. Voy a buscarte, estoy a dos cuadras

Llegó a la librería, pero Raimundo no se encontraba. Volvió a llamarlo

- Donde está?
- Crucé a comprar cigarros al café Madrid
- Pero como no te veo

Josefina estacionó su auto y se bajó. Era una café conocido, pero el mozo le indicó que Raymundo no había pasado aún .Se fue a la casa llorando, y se le ocurrió en el trayecto desviarse un poco para pasar frente al edificio en que vivía “su amiga” que tanto le mencionaba y tanta comparación hacía. Ahí venía saliendo, caminando agitado y con su mano secándose el pelo al viento. No la vio pasar. Josefina una vez en casa se puso a revisar la agenda que el había dejado en el closet; ahí encontró el día 13 de marzo encerrado con un círculo y una flecha hacia arriba que decía “Eloísa comienzo”. Sintió que se derrumbaba. Comenzó a temblar tratando de ordenar sus ideas en esta cabeza loca de dolor, celos, desilusión y despecho. Echarlo? Como si nacería Graciela en cualquier momento.

Esperó que llegase y Raimundo trató de confundirla más apareciendo cariñoso como nunca; hablaron poco….lo suficiente para terminar como siempre con el vozarrón del “macho pillado agresor” diciéndole:
- Hazte ver. Estas loca. Te pasas películas.
- Te vi., no lo niegues
- Sabes que no tengo ganas de discutir más – tapándose los oído y gritando TIENES RAZÓN, TIENES RAZÓN, TIENES RAZÓN, con la melodía de una canción.

Así se mantuvieron silenciosos hasta el día de la cesárea programada.

Josefina pasó a buscar a Joaquín al colegio, y en la clínica estaban dos amigas esperándola para acompañarla y obviamente su madre. Una la pediatra, quién recibiría a su hija, la otra una amiga de la infancia. Cuando estaba por entrar a pabellón apareció Raimundo feliz, hablando a diestra y siniestra de la alegría que sentía de ser padre.

Josefina antes de saludarlo le dijo:
- Raimundo: quiero pedirte un favor especial. Estos cincos días que estaré en la clínica hagamos un paréntesis en nuestras vidas, y conversemos después en casa. Cualquier cosa que me pase, el estudio de don José Manuel tiene un testamento.
- Pero si eres tú la que estas enojada conmigo. Y de testamento ni hablar.

Durante la estadía de Josefina en maternidad, fue poco a verla y buscaba cualquier oportunidad para salir de ella con cualquier disculpa.

- Mira, en el supermercado de al frente te compré un sacaleches.
- Gracias, decía Josefina apesadumbrada.

En la próxima visita llegaba con un chupete, y así el tiempo que debía acompañar a su mujer y regalonear a su hija, es capaba como que si el diablo lo persiguiera.

En una de las tantas entradas y salidas, Raimundo notó algo diferente en la pieza y preguntó:
- Que lindo ramos de flores. Se puede ver la tarjeta de quién te lo envió?
- Me lo envió don José Manuel pero dirigido a mi.
- Ah! Se me olvidaba que es tu gurú y protector, le respondió molesto y fue motivo suficiente como para retirarse y trasladarse supuestamente a la casa.

La última noche en la clínica Raimundo le dejó una carta en el velador. Josefina esperó la última papa que debía darle a su guagua y abrió lentamente el sobre, en ella decía:

" Negra:

A pesar de los malos ratos que te hago pasar y mas aún en estos días, no puedo dejar de darte las gracias por haberme aguantado estos años de Matrimonio.

A pesar de que no es notorio en el día a día, te quiero mucho y no tengo palabras para agradecerte que me hayas dado la posibilidad de compartir mi vida a tu lado.

Tenemos un familia que es ejemplo, un hijo brillantes y otra que será nuestra luz, cada uno en su tipo. Mi princesa copiará de su hermano mayor lo cariñoso y afectivo, con valores claros y así estarán encaminados en la vida. Todo ello se debe únicamente a ti, que has perseverado en entregar el afecto, la protección y la guía a cada uno de nosotros.

No tengo palabras para agradecerte y lamento no poder hacerte el regalo que te mereces, pero en lo mas profundo de mi, es un PENDIENTE, que añoro el dia de poder entregarlo, es cosa de tiempo y de mejoría en mi situación económica.

Añoro los tiempos pasados, que iba a una joyería y elegía (dentro de mis posibilidades una tonteriíta), no imaginas lo mal que me siento en poder demostrarte con esas tonteriítas cuanto te quiero, y que se que te hacen feliz.

Josefina GRACIAS y quiero reiterarte que jamás he dejado de quererte y de necesitarte, me siento orgulloso y feliz de estar a tu lado, eres mi esencia y mi cable a tierra.

Te querré para siempre.

Raimundo."

Pasaron los días hasta que cuando Graciela cumplió los dos meses, le pidió que por favor se fuera de casa. Su romance continuaba y la situación era insostenible., pero no quiso recordar más, solo un veloz pensamiento al llevó a comparar la diferencia de situación vivida en los nacimientos de sus hijos. Era tan abismante, que se propuso dormir  después de calmar su rabia sin entenderse ni ella misma, pero si preocupada por el día de mañana cuando regresara a casa, y su soledad se hiciera insoportable.

Una puerta que se cerró, fue en definitiva la razón que la sacó de su viaje al pasado, y  la trajó a este fin de semana de ensueño, repasó el día vivido  y se dió cuenta que  descubría que se estaba enamorando de José Manuel, si don José Manuel, el mismo que bajo el mismo techo probablemete ya dormía.

viernes, 18 de junio de 2010

VI. SU OPINIÓN VALE!!

Don José Manuel cada día estaba más a gustó con Josefina; se reunía para informarle ella acerca de la administración de los departamentos, y él le  preguntaba la opinión sobre la línea editorial de la revista.
- Me parece que ya se ha consolidado la mujer esposa, madre, hija, la mujer cariñosa, pero también debería ser importante introducir a la mujer ejecutiva o trabajadora, la mujer más peleadora a fin de atraer a un nuevo nicho de  lectores y modernizándonos en relación a la sociedad actual.- Don José Manuel sugería.
- Si pero como ir incluyéndolas con trabajos y perfiles tan diferentes. No tiene nada que ver los problemas sociales de un grupo con otro.- Replicaba Josefina, agregando
- Y si le dieran una mayor amplitud con entrevistas a mujeres desde lo laboral, opción sexual, luchas políticas, incluso su responsabilidad social, por ejemplo?
- Pero sexual aún no incluiría.  Fue solo una idea, es fuerte mal visto y si se da, el grupo socio económico A1, por ponerle un titular no lo aceptaría o no lo reconocería. Esto está más abierto en el mundo del arte, pero para el resto…..repuso don José Manuel
- Pero ....podríamos hacer una encuesta de remuneraciones entre hombres y mujeres para un mismo cargo, yo le puedo asegurar que a pesar que salió la ley de “igualdad de sueldos” me parece - que la realidad dista mucho.. De hecho hace poco lo leí en el diario, que solo un 6% de las mujeres están igualadas.
- Claro y se podría continuar con el nivel de satisfacción de ambos. Me parece que los hombres están menos satisfechos con las metas, pero a cambio las mujeres demuestran probablemente mayor insatisfacción en lo que se refiere al plano familiar etc. Hay Josefina, contigo puedo hablar tanto pero aún no logro llegar a tu plano emocional.
- Es que no es muy distinto de lo que se debe imaginar, revolviendo una tasa de café a medio tomar Josefina trató de esquivar la pregunta
- Que sabes tú lo que yo me imagino? con voz fuerte respondió don Jose Manuel
- Bueno, supongo porque lo encuentro muy intuitivo y eso es una gran carta para descubrir al otro.
- Pero tu matrimonio como anda
- Más mal que bien, mientras continuaba con el juego de revolver el poco café que le quedaba.
- Porque?
- Don José Manuel no quiero pensar, ya le he metido bastante cabeza y no resulta, le respondió en forma enérgica y casi poniendo punto final.
- Y un psicólogo?
- Uf! Creo que me los recorrí a todos.- Respondio con voz lateada, y mirando el techo del salón de té
- Y entonces que vas hacer?
- Dejar que pase el tiempo, que Graciela crezca y veremos.
- Que error. Sabes el daño. Ese sería un buen tema. Primera etapa: alineación parental, segunda separación tardía. Josefina estoy aquí para lo que necesites, a mi me encantaría poder ayudarte, pero tres son multitud.

Josefina se tupió entera con esa frase, miró el reloj, tomo su cartera y se despidió por lo atrasada que estaba. Ella mejor que nadie sabía que la razón era otra. Se preguntó una y otra vez que habria querido decir con "tres son multitud",  hasta que llegó a su casa y se encontró con Raimundo bebiendo su acostumbrado gin y comentándole que no se olvidará que mañana tenían matrimonio.

- Te acordaste de comprar el regalo? Pregunto Raimundo
- Si la semana pasada lo compré, a propósito  Qué te parece si me pongo el vestido negro?
- Está súper trillado
- El morado entonces? mientras hurgeteaba su closet
- Está pasado de moda
- Y que me pongo entonces? alterada Josefina preguntó con las manos en las caderas
- Tienes el closet lleno, ve otra cosa…

Josefina revivió que para un matrimonio de un primo de él, se arregló con esmero, se subió al auto y Raimundo le comentó lo pésimo que se veía. El trayecto a la iglesia y después a la fiesta fue una pesadilla. Mientras buscaban la mesa que les correspondía en la fiesta, Raimundo no paró de piropear a cada mujer e incluso a algunos hombres que pasaban cerca de él. El cocktail lo hicieron caminando y saludando de mesa en mesa, casi como los mismospadrinos, hasta que llegaron a la de ellos. Con sorpresa las personas que se encontraban eran todas las asesoras del hogar, jardineros y mozo de la casa del novio. Raimundo feliz pasó hacer el "rey tuerto en el país de los ciegos".por supuesto que no dejaban de celebrarlo de sus chistes y anécdotas que les relataba. Josefina molesta, indignada y pisoteada ante tanta falta de clase y extrañada de la  ubicación, le solicitó que se fueran a la casa, pero ante la negativa de Raimundo....se disculpó astutamente con que iba al baño y salió corriendo del Club de la Unión (de la socialité capitalina) tomando el primer taxi que pasó por el lugar. En la casa, enrabiada y decepcionada se sacó cada una de las pilchas, tomó una pastilla para inducir el sueño y no supo de la llegada de su marido hasta el día siguiente.

A su vez Raimundo aprovechó de sacarse su rabia – que también sintió la noche anterior- por el abandono de su mujer, con lo que le era más natural. No hablarle a nadie de la casa, no comer en la mesa ni aceptar comida alguna hasta que al anochecer, cuando todos estaban acostados se levantaba y se hacía verdaderos manjares. Otras veces mostraba su rabia pegando portazos en el momento que alguien llegaba a casa. Pero lo más frecuente y doloroso para Josefina era el castigo sexual que por meses recibía.

Al principio ella no lo tomó en cuenta, pero con el correr de los años, estos períodos se fueron alargando tanto hasta pasar más de dos años sin hacer el amor. La autoestima se iba minando y la conversación desaparecía. Cuando ella le tocaba el tema el le respondía:

- Pero quien va ha querer acostarse contigo después del día que me distes?
- Raimundo no juegues con fuego, separa las cosas y no dejes que los problemas entren al dormitorio.
- Yo no soy como tú, que con tal de acostarte te da lo mismo todo.
- Que grosero e hiriente que eres.

Una vez que el tiempo era lo suficientemente largo y Josefina no recordaba la razón del castigo, se encontró más de una vez pidiéndole si quería "tener relaciones"; las respuestas eran variadas; “Espera que termine de ver esta película, cuando acabe el noticiero de media noche,  o no porque los niños nos pueden sentir”.

Josefina más pequeña se sentía, no sabía donde esconderse. Pensaba “Que ganas de hacer un hoyo en la cama, pasar por un túnel y aparecer en otro lugar!” – lo pensó miles de veces, hasta que después de inventar un viaje al sur de Argentina, a un lugar idílico con todas las cosas a su favor, se dio cuenta, que el problema no pasaba por ella.

Bariloche maravilloso, el hotel Llao Llao, con canchas de golf, spa, la pieza con vista al lago Nahuel Huapi, con una gastronomía del más alto nivel y toda clase de actividades, fue el lugar escogido.
Durante el día, visitaban la fábrica de chocolate y sus compras, visitaban un centros de skies, el museo paleontológico, o los miradores a la ciudad,  tours, cabalgatas y excursiones, no fueron suficientes para lograr una noche de amor.

Las tres primera noches, Raimundo rehusó, por lo que Josefina abrumada ante su fallido intento, se decidió cambió de pieza, cuando su marido permanecia en el bar, bebiendo un trago. Una vez que Raimundo descubrió que  esa noche su mujer no dormiría junto a él,  bajó al lobby y fue tanto lo que la buscó sin encontrarla, hasta que el recepcionisyta del hotel le informó que había contratado una nueva pieza; la 323.
Furioso fue al dormitorio contiguo a suplicarle, probablemente más por vergüenza que por amor que volviera  a su lado; pero ya era tarde como para revocar tal decisión. Josefina había tomado la resolución que nunca más se dejaría basurear de esa manera, y jamás la volvería a tocar.

La puerta del dormitorio  cerrada fue testigo del siguente diálogo:
- Josefina vuelve, no seas cabra chica
- No insistas porque no voy a volver
- Pero tu crees que alguien se puede calentar cuando le preguntan:”Quieres acostarte conmigo?”
- Probablemente no. Pero te has detenido a pensar como te he buscado y rogado durante tantos años? Se te olvida que primero pensé: bueno estoy embarazada, después bueno estoy post parto y poco atractiva, después quizás tenga más aliento y o esté hedionda, o la piel áspera y  así sucesivamente. Me cabrié de tu manejo asqueroso, el uso que haces de esto como si fuera un premio. Te aseguro que nunca más volverás a tocarme, y mañana no me exijas fidelidad, porque entre tú y yo solo hay fraternidad. Anda a tu pieza que mañana es otro día. – Agotada de gritar y sin importarle si algún huésped la había escuchado
- No me voy si no vas conmigo.

Al no ver resultados, Raimundo se percató, que por primera vez Josefina estaba fuera de si, y que lo que le decía estaba dispuesta a cumplirlo.
No supo como se voló en los recuerdo……….. Lloró de impotencia frente a sus actos…. y cansada se durmió, entre sollozos y mocos.
Volvieron a la capital, y para el mundo, no pararon de contar la maravilla que era Bariloche. Para ella, había sentado un antes y un después.

En la oficina había poca pega, por lo que conversando con sus compañeras les leyó la crónica que entregaría ese día. No pararon de reírse; una más y otras menos pero a todas les tocó un poco.

“¿QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA GUAPA.......

Anoche tenía el matrimonio del hijo de una amiga. Deseaba verme como actriz de cine, y entrar por la alfombra roja, que en este caso sería verde, el lugar escogido: una hacienda en las afueras de Santiago, pero con varios componentes que jugaban en contra mío. Primero: Para ser actriz debía hacer alguna inversión (zapatos, cartera, alhajas, vestido, peluquería, maquillaje,  etc.) No hice ninguna o casi ninguna de las anteriores.

Que maravillosos mis zapatos negros de gamuza que compré en Buenos Aires, cuando mi hermana iba a ser madrina de matrimonio de su hijo, y por desgracia le quedaron angosto de tobillos, FUERON LOS QUE USÉ.; solo debí de preocuparme de sacudirle el POLVO para que se vieran más nuevos. (De esta palabra hablaremos en otra oportunidad, ahora la usaremos literalmente como: pequeños bichos o “ácaros”)

Continuando con mi atuendo, descubrí una cartera negra, como de nudillos que fue de mi madre, y a la cual le faltaba la cadena para colgar, pero recordando como usaba los sobres Lady Di, pude llevarla dignamente, a pesar que adentro llevaba los años; anteojos de presbicia, paracetamol, pañuelitos desechables, ventide para el asma, carné de chofer por si mi marido se siente mal y no es capaz de manejar de vuelta por una copitas demás, y dinero por si me peleo con mi hombre y decido volverme en taxi, cosa que en más de una oportunidad ha ocurrido.

Las alhajas era lo más fácil, eran las que me quedaron después del robo y no había nada más que hacer, por lo que eso no fue un tema.

Pero a cambio el vestido si lo fue. El vestido no solo nos viste, sino además nos modela, muestra nuestra figura que deseamos exponer, aquella que queremos lucir como si el tiempo no ha pasado, y más aún cuando a casi tres meses de haber dejado de fumar, has aumentado tu peso en un 10%. Deseas que te forme, que guarde tus secretos de carnes (porque los huesos van para un lado y la carne para el otro; es decir flameas cual bandera); quieres ser vista como deportista y gimnasta, a pesar que ambas palabras no están en tu vocabulario, pero la figura, es la figura, y haciendo una exposición en el living como si fuese una pequeña boutique, elegí junto a la polola de mi hijo, previa prueba de casi todo, lo más TOP que yo tenia, y lo que me haría ver más “mina”, mi dulce vestido rojo con tul negro, que por ser strech, hace ver tu figura jovial.

Baño y peluquería son primordiales en situaciones como esta: Explicaré los pasos que seguí y que tan buen resultados me dieron. Llené la tina con agua, y le introduje sales de baños (regalo de mi hijo para mi cumpleaños) a temperatura de 37°. A mano tenía la máquina de afeitar de mi energúmeno a fin de eliminar todo aquel rastro de pelo, vello, lana en axilas y piernas al menos. (Lo demás no era necesario, no se iba a mostrar y menos ocupar). Vacié la tina una vez realizada la operación, para no correr el riesgo, que estos primitivos, queden dando vuelta por algún sector del cuerpo (espalda, por ejemplo) difícil de visualizar. Di la ducha y terminé con lavado de pelo, acondicionador y masaje capilar. Por mientras pude hacerme un aseo profundo a mi cara, con algún producto que elimine todo vestigio de puntos negros y barritos. En otras palabras un “piiling”. Terminada esta operación, desenrede el cabello y enjuague profundamente. Trate de no perder ni un pelo de más. Esa es zona de mantener todo lo que hay (vieja y calva es una desgracia). Me  sequé como acariciando mi cuerpo con una toalla de 20 años atrás, (áspera y delgada) y escuche románticamente los grito y buenos deseos de mi marido, que me exige que salga del baño, ya que no van a llegar a ningún lugar.

El energúmeno comenzó a funcionar!!!!!!

Con tanto buenos deseos, salgo corriendo, me pongo todo lo anteriormente descrito, sin antes llevarme de mi baño, secador de pelo, cremas varias (cuerpo- cara- bronceadora instantánea, borra arruga, iluminadores etc.) y corro a otro baño, que desconozco y no lo siento mío para terminar, para llegar a la etapa del PROCESO DE ACABADO o de TERMINACIÓN como animan en las constructoras los retoques finales, previos a la entrega de un departamento.

El peinado es muy fácil, porque cuento con una cabellera larga, de un tipo de pelo fino y poco pigmentado, bastante natural y demasiado sedoso, pero poco brillante, sin cuerpo, reseco en las puntas, propenso a partirse, por lo que me pareció que lo más apropiado era tomarme el pelo y afirmarlo con dos palillos chinos en los tonos del vestido.

En fin toda la operación tomó casi el día entero.

Yo me sentía guapísima.!!!!

Llegamos al matrimonio y los piropos fueron bastantes, incluso uno más allá de lo narrable. Pero detrás de toda aquella preparación se escondieron varias cosas, que solamente yo sabía:

- EL COLON  que se hinchó por las peleas por el baño y para rematarla  el trayecto; típica pregunta del marido: por donde me voy?  y el que uno dice es justamente lo contrario al que él quiere escuchar.
 Y por otra parte los nervios de...... LO QUE ESCONDI DEBAJO DE MI VESTIDO ROJO..... mis estrías y celulitis, mis rollos, mis lunares de exceso de sol, mis pechugas lacias, pero igual............................
me sentí MISS CHILE”

jueves, 17 de junio de 2010

V.- QUE VIDA, QUE VIAJE.

Josefina llega de la oficina cansada y ordena:
- Por favor préstenme el computador, mañana debo entregar artículo para la revista, no he escrito nada, no estoy con ganas y para más remate no se me ocurre nada.
- Mamá cuenta el viaje a Miami?,dijo Graciela
- Hum. No es mala idea. Ya pero para de jugar y dámelo ahora
- Puchas que llegastes pesada
- Si, pesada soy, pero dámelo rápido. No ves que ya es tarde, estoy muerta y mañana debo entregarlo.

“HURACANES; SANTA ANA, ANDREW, KATRINA, CHARLEY, DENNIS, IVAN, VILMA….

Que se yo si era hombre o mujer, lo único que se, es cambió el tiempo y de paso azoló mi billetera . La cosa partió cuando a mi marido la empresa lo enviaba a Washington a una feria de gastronomía, y decidimos juntarnos en Miami a disfrutar de una semana de luna de miel en Key West. Claro nos pusimos de acuerdo en varias cosas; como por ejemplo:  el quería cumplir un sueño oculto de arrendar un convertible último modelo y jugar a que era Richard Burton y yo por supuesto, Elizabeth Taylor.

Después de dejar mi casa llena de comida, con los típicos cheques en blancos firmados por si algo me pasaba, las instrucciones de abogado, doctor,  clínicas y explicarles a mis hijos que en esta oportunidad NO TRAERIA REGALO ALGUNO, YA QUE SOLO ESTARÍA TENDIDA DE GUATA TOMANDO TODO EL SOL QUE LA VIDA ME PODÍA REGALAR, y mi máximo esfuerzo sería ELEGIR QUE JUGO O TRAGO TOMAR, preparé mi cuerpo y mi alma, para tan osada aventura.

No había detalle que olvidar y la peluquería con todos sus servicios era mi lugar perfecto; depilarse, visos y colocarme uñas plásticas largas, curvas y de color rojo sangre ocuparon varias horas de mi último día.

En la tarde preparé la maleta más chica que encontré donde a parte de los clásicos jeans el resto sería solo bikinis, pareos, y los artículos que me ayudarían a montar mi personaje: un pañuelo de seda para el pelo (para que no se me volara en el convertible) y unos anteojos de gatubela que la llevaban. Muchos besos, cuídense, pórtense bien fueron mis últimas frase hasta alejarme de mi casa.

De madrugada llegué a Miami directo al hotel del aeropuerto a esperar a Richard, tirada con mis uñas rojas de pasión en la habitación. En eso estaba, comenzando a disfrutar de mis vacaciones, cuando las noticias locales mostraron la llegada de un huracán sobre Key West, y la urgente evacuación de la zona, ya que era de categoría cinco.

Al medio día, arribó Richard con su maleta llena de ropa sucia de la última semana y la cara de conquistador de teleserie mexicana, junto a su pañuelito al cuello estilo “gato”. No alcanzó a respirar cuando le advertí, que de Key West ni hablar.

- Bueno me dijo: no es tan grave, quedémonos hoy en Miami, hagamos todas las compras que necesitamos y nos  vamos mañana a Fort Laudelaly
- ¿Qué compras?  alterada dijo la Elizabeth, si en esta oportunidad solo quiero sol y descanso
- Bueno, pero regalos para los niños y de ahí quedamos desocupados agregó Richard.

En eso estábamos, comprando todos los regalos, cuando decidimos adelantar nuestra ida a Fort Laudelaly, dado la avanzada del HURACAN y el buen tiempo hacia el norte de Miami. Covertimos nuestros personajes en realida y con mi pañuelo de seda al pelo, mis anteojos de gatubela, Richard al volante, decidimos bajar la capota del convertible CRYSLER LE BARON último modelo a fin de hacer más excitante el trayecto y aprovechar los rayos de sol para lograr el tostado fascinante . Esto fue una hazaña tremenda para mi actor. Siendo el vehículo automático, no encontró ni botón, ni perilla que tal misión la realizara eléctricamente, y ante la mirada atónita de un taxista, se montó en el asiento del piloto y a punta de fuerza bajó la capota doblando y enchuecando los fierros, mientras yo tomaba un rico café sentada en al asiento de la Taylor (copiloto).

Después de un agradable trayecto de casi una hora, y con su mano sobre mi rodilla, - cosa muy importante, ya que se usa en los estados de pololeo y/o amante-llegamos al hotel de Fort laudely.

Estacionar, bajar nuestras maletas, acomodamos en la pieza, y colocarme mi bikini negro (que tan buen cuerpo me hacia lucir) fue una sola cosa, para correr a la playa, mientras él se tomaba un vodka tónica en el bar y conversaba animadamente con el barman, hasta que agotado por el sol y sus juguitos, subió a la pieza a descansar. Pero como buen hombre limpio, tiró toda la maleta a remojar dentro de la tina con un paquete de detergente que no paraba de hacer espuma.

Me tosté de frente, de atrás, de lado y del otro lado. Me bañé evitando las “fragatas” que tanta alergia me provocan, me dormí  a pleno sol y cuando desperté me fui a la habitación para continuar disfrutando mis vacaciones-luna del miel -en la pieza ochocientrostreintaycuatro.

No alcancé a entrar cuando  bruscamente aparece un BOMBERO DISFRAZADO DE AMARILLO ENTERO gritándonos que el HURACAN CAMBIO DE MOVIMIENTO Y SE NOS VIENE YA, POR LO QUE HAY QUE BAJAR AL LOBBY, Y SUBIRNOS A LOS BUSES QUE NOS LLEVARAN AL INTERIOR DE LA CIUDAD, A REFUGIOS.

Richard con voz débil pregunto:  ¡Y todos juntos estaremos ahí?
-Si señor, toda la costa de Fort Lauderly se va a un gimnasio.

Esto le pareció espantoso, quién sabe quién nos tocaría en la colchoneta del lado y …..Entonces decidimos averiguar donde nos podíamos ir para guarecernos. La gerencia del hotel nos sugirió ORLANDO.
- ¿Qué HORROR grité, ORLANDO DE NUEVO!!!! SI YA HABIAMOS ESTADO CON LOS NIÑOS EN DOS OPORTUNIDADES.
.- Si ahí es seguro; Nunca llegan tan arriba me respondió el amable señor.

Volvimos a subir a nuestra habitación y ahí nos encontramos con un nuevo problema: ¿COMO NOS LLEVARIAMOS LA ROPA QUE ESTA REMOJANDOSE EN LA TINA?. Después de mucho pensar descubrimos las típicas bolsas plásticas para dar a lavar ropa,  y obviamente que se nos hicieron pocas, más aún con el peso del agua,. Apurados llegamos al auto cuando casi todos los pasajeros habían dejado ya el hotel y el estacionamiento se encontraba revolucionado de gringos y turistas que gritaban en que bus se iban, que ruta se debía tomar para salir de la ciudad aquellos que manejaban , mientras nosotros nuevamente tratando de subir la capota. Imposible!!!, si había costado bajarla a pesar del peso de Richard, ahora no había forma de subirla y el tiempo se nos acababa. En eso se nos acercó un taxista quien sacó mi vaso de café vacío y bajo este, apareció un pequeño botón....... que en forma mágica cubrió de inmediato el techo del vehículo.

Nos dejó en ridículo, poco “GATOS PARA MUCHA CARNE” en relación al auto, y con la cola metida entre el vehículo partimos con una lluvia que el convertible no daba abasto para resistir tal cantidad de agua, menos su capota.

Una vez que salimos del hotel y nos proveímos de linternas, comidas enlatadas y otros productos no perecibles,  cargamos bencina cumpliendo las ordenes entregadas por bomberos, tomamos la  carretera de varias pista que nos llevaría al paraíso de la diversión, o al menos eso creíamos. A poco andar y con la lluvia torrencial, los errores por ignorancia y falta de cultura frente a estos fenómemos de la naturaleza se hicieron notar; quisimos pagar el peaje y no entendíamos que la policía nos hacia toda clase de señas para que continuáramos y no obtaculizaramos más el pesado tráfico ya que las barreras estaban abiertas; lo importante era desalojar la ciudad, más que los veinte y cinco centavos de dólar a pagar. Nosotros ni con las señas universales entendíamos o talvez el temor a cometer una infracción nos paralogizó buscando monedas  hasta formar un taco impresionante mientras el HURACAN nos perseguía.

Pañuelos desechables y confort nos servían para detener el goterillo que teníamos con la capota crespa por la fuerza bruta con que Richard la había bajado. La velocidad era cada vez más lenta y la noche ya se acercaba. Así, llegamos a Orlando, y después de recorrer un sin número de hoteles logramos cerca de la media noche tomar una habitación.

El terror se apoderó de Richard, claro estábamos en pleno HURACAN, los árboles se acostaban sobre la laguna del hotel y el viento con su susurro se nos colaba por la caja del aire acondicionado. Toallas colocamos; el espectáculo pirotécnico recién empezaba y yo…..de Elizabeth Taylor no tenia de nada. Era una mamá con un niño muy asustado.¡PUTAS EN LA QUE ME HABIA METIDO pensé!!!! Mientras en el hotel repartían panfletos con las indicaciones:
- Escuchar constantemente los últimos boletines
- Mantenerse alejado de las puertas y ventanas expuestas al exterior
- Cerrar las puertas en el interior y mantenerse en la habitación más segura
- Si caen objetos por la fuerza del huracán, ubicarse bajo una mesa u otro objeto estable que ofrezca protección
- No usar el teléfono a menos que sea absolutamente necesario
- Mantener las líneas disponibles para oficiales de manejo de emergencia
- No abandonar el refugio hasta que expire el aviso de emergencia.

Así entre juegos de naipes se nos pasó la noche. Al día siguiente el panorama era desastroso; techos destruidos, árboles caídos, calles arrasadas por el agua, casas rodantes aplastadas, casas  inundadas, y el hotel.... el hotel? con cero personal, solo pasaba un empleado repartiendo toallas secas tanto así que restaurante y cafetería  se encontraban colapsados; la comida se hacia poca, y yo con ganas de revolverlas y portarme mal. Más que mal era mi luna de miel.

Bueno, a mal tiempo buena cara!!!! Por que cada dicho lo había aprendido con sangre y su filosofía me obligaba a tomar una actitud madura y conformista.

- ¿Donde podemos ir? Le pregunte a Richi
- Solamente están abierto los malls, me respondió
- Putas, que lata! dije con cara de aburrida
- Bueno pero vamos a dar una vuelta, almorzamos allá y regresamos temprano para dormir siesta, sugirió mi marido
- Ok. (Para mí adentro pensé, la siesta sería el sueño del pibe, porque entre tanto huracán, ni con grúa logro que haga las tareas…….) En realidad ya estábamos en nuestro cuarto día de luna de miel y aún me mantenía virgen, pero el temor a uno lo paraliza, el trote del huracán lo cansa, y por último las camas están fabricadas para dormir. (Saqué por conclusión)

El mall abrió el apetito de la compra, y la compulsión emanó hasta por los poros, ubicándose con maestría en mis tarjetas de créditos.Todo era barato, todo le hacia falta a los niños, todo era necesario…….. La tarjeta aún resistía.

- Vamos a los anticuarios,- me suspiro Richi
- No me voy a poder comprar un aparador, le respondí

Ya la compulsión “compril” estaba desatada y en su máximo apogeo. Y así pasamos dos días más, hasta que el tiempo se calmó, el viento sopló, las nubes desaparecieron y el buen sol apareció, y junto a nuestro convertible pudimos regresar a Miami en un caluroso y rojizo atardecer, nuevamente con mi pañuelo de seda, mis anteojos de gatubela y  mis uñas rojas, largas y curvas. La noche nos llevó a Bayside, comimos y compramos. La noche llegó en plenitud……………….

Al día siguiente al atardecer regresábamos a Chile. Había soñado tanto estar todo el día recostada sobre la blanca arena, o chapoteando en las calidas aguas.

En eso estaba, eran cerca de los 14:00 hrs., cuando Richi, aburrido conmigo de este “simple” viaje, no encontró nada mejor que plantearme -con su típica cara de "hombre de negocios" - invitar a un tipo a almorzar, (al que nunca había visto y nunca más lo vería,) y yo comprándome el cuento, acepté vestirme y entrar a almorzar al frío comedor del hotel, para luego corre apurada a cerrar las seis maletas de mis nuevas adquisiones, partir al aeropuerto donde ocho horas después me reencontraría con mis hijos.

Mi piel más blanca que antes de la partida.
Mis maletas eran ahora tres juegos más.
Los regalos eran miles y las caras de sorpresas de los niños eran increíbles.
- ¿Pero no nos dijiste mamá que en esta oportunidad no nos traerías nada?
Mi tarjeta de crédito con cinco mil dólares menos. Y Yo más cansada que nunca.”

                                                   ************
Raimundo trabajaba en una empresa familiar, en que su cargo no estaba bien definido para él, pero si le permitía moverse en un ámbito económico que de otra forma no habría tenido posibilidad. Dentro de sus labores estaba la compra de bienes raíces y aún más; decorarlo para los extranjeros que por las diferentes empresas que manejaban, les permitía alojarlos más cómodamente y a un menor costo. Tenía un gusto bastante exquisito y refinado; distinguía y reconocía el trabajo de un artesano de buena calidad en las terminaciones de boa serié o paneles de madera en las murallas sobretodo en el uso de las salas de bibliotecas. Podía dar clases sobre arquitectura. Antes de conocer a Josefina había tenido una relación de años con una arquitecta; era su segunda relación de pareja, y en ese tiempo había trabajado en una empresa textil como vendedor, por lo que todo lo que era cortinaje y tapicería eran telas conocidas para él. Le encantaban las cortinas de fibras naturales como el terciopelo, tejidas en hebras adicionales desviadas, en colores marrón por la elegancia que daban al lugar y podía mezclarlo con tapices audaces en colores y diseños con muebles de época victoriano junto a un chaise longe de Le Corbusier . Pero lo que Josefina en ese momento no sabía era que cuando lo conoció recién había terminado esa romance y vivía en una profunda depresión, que solo su compañía y el alcohol le mitigaba la angustia. Todo este mundo nebuloso lo hacía interesante; conocía gente exitosa, y no, entretenida y no; completamente transversal; sabía de historia y jamás lo vio tomar un libro de lecturas; hablaba con un vozarrón que llenaba todos los espacios y manejaba la voz para no pasar inadvertido. En una reunión social era capaz de decir a cada mujer que había, un piropo diferente:

- Que elegante tus zapatos
- Esa cartera habla italiano
- Estás de portada de una revista
- Pareces una diosa
- Que estupenda que estas, etc, etc, etc….

Sus cuentos eran tan increíbles, que los primeros meses de andanza, les daban las siete de la mañana, tiempo suficiente para ducharse y partir a dejar a Joaquín al colegio; con el tiempo descubrió que para facilitar el tiempo de Josefina, él lo acarreaba y así ella podía darse su tina.
El tiempo pasó y después de una comida, le propuso ir a un motel.

- Estas loco Raimundo. Primero debes ir a un doctor, revisar ese problema de acidez, hacerte el examen de SIDA porque con tanta mujer que me has contado que ha pasado por tu vida, no corro el riesgo que me “pingues”.
- Josefina que dura eres conmigo. La acidez debe ser cambios de alimentación o reflujo, pero que me trates como sidoso, lo encuentro de una falta de respeto increíble.
- Pero tú me has contado que en Río de Janeiro habías bailado chic to chic con una mujer espectacular y que cuando la llevaste al hotel te habías dado cuenta que era hombre. Yo, con lo poco que te conozco mi suma es súper rápida; bastante alcohol en tu cuerpo, harto besuqueo y manoseo en la boîtes, y en la cama ya casi casi te pasan gato por liebre. Me muero que me contagies de algo.
- Entonces tú pídeme hora a un doctor. Esto es una locura. Nunca me había pasado una cosa así.
- Te abras metido con mujeres que no les importaba agarrarse algo
- Cambiemos de tema mejor.

A la semana siguiente visitaban al doctor Ríos, entraron juntos a la consulta, y luego de hacerle la ficha médica preguntó

- Que le trae por aquí?
- Doctor lo que pasa, que hace bastante tiempo que estoy con mucha acidez, me hincho y me lleno de gases.
- A ver cuénteme: come de noche?
- Si
- Y hay algo que a usted le caiga mal, o se sienta pesado para dormir?
- No la verdad que no - Veo que su señora no esta muy de acuerdo con lo que usted dice
- Doctor: Raimundo no se cuida para nada; él no le ha contado que todos los días se toma por lo menos dos gin con gin y los fines de semana dos al almuerzo y dos en la noche, como mínimo. Come sapos y culebras. La acidez lo está matando, es un sonar de tripas, como rejurjiteo espantoso. Fuma más de dos cajetillas al día y su tos es muy desagradable, siempre con los bronquios como tomados.
- Bueno Josefina hablas tu o hablo yo? La tos es alergia
- Raimundo no le estas diciendo todo al doctor.
- A ver mi amigo, sáquese la ropa y por favor quédese en calzoncillo.

La situación parecía sacada de una película de Fellinni. No lo había visto nunca casi desnudo y ahora en forma muy desmedrada. Raimundo parecía ser llevado al doctor por su mamá. En la medida que el doctor lo iba revisando, Josefina no paraba de preguntar:

- Se escuchan bien los pulmones? Y el hígado no esta agrandado?

Josefina presentía que Raimundo podía tener tuberculosis, o a lo mejor cirrosis. El le había contado que años atrás había sido tratado por una tuberculosis y que su pulmón había quedado resentido. Lo de la cirrosis se lo imaginaba por el exceso de alcohol que ingería, claro que la vara con que ella medía era pésima. No tomaba nada, por lo que al segundo trago ya era un alcohólico.

- Ah! Doctor: Raimundo dice que entre piernas esta paspado, un término muy de campo. Yo creo que los hongos se lo están comiendo.

El doctor se apoyó sobre su escritorio, tomó una regla y corrió los testículos de un lado para otro para observar, mientras Raimundo meneaba la cabeza con un odio profundo y una vergüenza atroz hacia Josefina.

- No, esto no es paspado. Estos son hongos muy avanzados, por lo que cremas es poco para el tratamiento. Deberá tomar unas pastillas y mientras las tome no beba alcohol.

Una vez revisado, extendió varias órdenes para exámenes y procedimientos; perfil bioquímico, examen de orina y deposición, radiografía de tórax, scanner del abdomen, electrocardiograma, VHS, y por supuesto la receta para la compra del medicamento.

Partió al día siguiente al laboratorio de una clínica con todas las órdenes. La escoba le quedó cuando una enfermera le pasó tres frasquitos pequeños, para que los devolviera llenos de deposición, pero en días intercalado. No alcanzó a llegar a su oficina, cuando Raimundo absolutamente iracundo llamó a Josefina para increparla.

- Está bien el perfil bioquímico a pesar que me dolió harto la sacada de sangre. Entiendo la radiografía de tórax y el electro, pero es una gran estupidez que tu pretendas que me haga los exámenes de orina y caca y el scanner de abdomen. Fue más que suficiente la vejación de los hongos con la reglita. Lo que pasa que tu estás convencida que soy alcohólico, que tengo sida, pirulles y quién sabe que otra cosa más. Y esas huevadas no me las voy hacer.
- Pero al fin te van a dar tratamiento. Por favor no me grites. Y además es cosa tuya, bastante grande eres. Ve tu lo que haces. dijo Josefina cortándole la llamada.

Raimundo se hizo todos los exámenes, y llevó la botella de orina y las de deposición dentro de un cartucho de papel.

- Me sentía como un huevon con la mierda en frasco y en metro hacia el laboratorio. Toda la gente me miraba, y yo el huevón con los frasquitos en las manos, por hacerte caso.

Los resultados fueron bastante buenos, solo acidez, pero con un régimen adecuado y ciertas patillas a tomar antes de cada comida se mejoraría. Bueno y tendría que bajar las dosis de alcohol. Con todos estos certificados de garantía, Raimundo invitó después de una larga y regada comida a Josefina a un motel.

Eran las tres de la madrugada, cuando llegaron al "nidito pagado de amor". Por el citófono la empleada los dirigió a la cabaña veinte, simple sin jacuzzi.

Una pieza pequeña, en una mesa dos copas y un papel con los precios. El techo con espejo.
Josefina revisó disimuladamente el baño, mientras Raimundo se sacaba la corbata y se abría el primer botón del cuello.
Llamó por teléfono y pidió una botella de champagne.

- Raimundo para que, con todo los que has tomado y yo no tomo. Te van a cobrar un ojo de la cara.

Furioso tomó nuevamente el teléfono y llamo para avisar que no le trajeran el champagne, pero si de inmediato la cuenta.

Hasta salir del motel, no tardaron más de cinco minutos. Ni el portero entendió que había pasado.

- A mi esto tu no me lo haces- le gritó enojado
- Pero jamás me imaginé que reaccionarías así, asustada replicó Josefina
- Que te crees.? la increpó el supuesto amante, hasta que Josefina sacó una voz firme y fuerte y le ordenó que se bajara del auto,  dejándolo en lo alto de la ciudad, en un día de lluvia poco antes de las cuatro de la madrugada, en un sector que no pasaba locomoción alguna.

Josefina se fue pensando en tal mal rato pasado. Se suponía que iban hacer el amor, y terminaron peleando. Esa noche no durmió mucho. Y tampoco supo de él en los días posteriores.

domingo, 6 de junio de 2010

IV.- A.A.!!!!

Josefina llevaba años manejando la administración del edificio y con lo metódica y ordenada que era, pocos problemas se presentaban por lo que no era una carga laboral importante; la mayoría de los arrendatarios continuaban viviendo en ellos y los cambios más habituales sucedían porque algún residente que partía de este mundo o los clásicos universitarios que cambiaban de estado -de estudiante a profesionales- y aspiraban a su casa propia o volvían a sus ciudades de orígenes.




Poco a poco se fue interiorizando de sus vidas, más que todo por el conserje y también en las reuniones de co-propietarios a las cuales ella asistía en representación de don José Manuel en donde no solamente se trataba temas de espacios comunes, sino también el copucheo que generaba la junta en sí.



El departamento cuatrocientos ocho estaba ocupado por una solterona de unos sesenta años, que había vivido la mayor parte de su vida en Europa, trabajando para una agencia de turismo, y en que su función principal había sido organizar congresos médicos en distintos países. Durante esos congresos había conocido a un oncólogo, de estado civil casado, del cual se había enamorado perdidamente y durante veintisiete años se había transformado en la típica amante de lunes a viernes que con cada encamada se olvidaba de las mentiras y las múltiples excusas que argumentaba por el no rompimiento de su matrimonio; que no se separaba “por sus hijos”, por el dolor y trauma que les causaría era la principal, le mostraba un escenario en que manejaba variables como cambio de residencia y colegio de los chico, hasta la pérdida de sus amistades, o el temor de esta mujer a cargo de los niños, si vivía siempre en depresión y podría hacer cualquier locura, desde el suicidio hasta negarle las visitas. Pero había muchas más que él no le decía pero si las pensaba; desde lo cotidiano -como la búsqueda de un nuevo lugar para vivir, la repartición de los bienes, la agotadora mudanza-; hasta lo legal, lo económico -como mantener dos hogares y tener que dividir sus entradas y patrimonio, el pagar abogados, etc., y por último, la principal-seguía cómodo con su mujer o capaz que el remordimiento se lo comía. En fin, lo concreto que vivió una doble vida permanente, donde ella lo siguió en cada viaje que pudo, lo esperó cada día para sorprenderlo con exquisitos manjares, para terminar regalándole cada parte de su cuerpo que le daba placer y que ella muy bien conocía; sus pechos generosos y pezones erguidos, sus nalgas duras, los besos con intensidad, el masaje afrodisíaco que estimulaba todas sus zonas erógenas, el punto G, sus frases entre sábanas. Se había convertido en la perfecta amante. Estaban juntos veintisiete años.



Durante los largos y tristes fines de semana se imaginó casada, con hijos, lo soñó, y sobretodo lo deseó intensamente, le suplicó tenerlos, hasta que se dio cuenta que para él, ella siempre fue una aventura, un complemento sexual a su relación matrimonial, manteniendo a su mujer como “catedral” y a ella - la amante- como “capilla en un pueblo perdido”. Para Orieta no había sido la aventura de uno y mil almuerzos, tardes y noches de encuentros fugaces y viajes, había sido hasta la tortura y la locura, hasta que herida y casi entrando a la tercera edad, había decidido regresar a su país sin decirle nada a su amante, pero en su interior guardaba la secreta esperanza que él la buscara para terminar sus días juntos.



Cerró su cuenta corriente y la traspasó entera a dólares, avisó a su arrendador que dejaría el departamento de un día para otro, el cual lo aceptó a cambio que se lo dejase amoblado, lo que fue bastante más cómodo para Orieta, ya que así no tendría que pagar los seis meses por entrega anticipada y a su vez nadie de enteraría. No alcanzaba aún a cumplir con los requisitos para jubilarse y la pensión tampoco sería muy importante dado que sus entradas se conformaban por una parte un sueldo mínimo imponible más las jugosas comisiones que para este efecto no estaban contempladas porque se pagaban de manera “ficticia” para la empresa, bajo ítemes que evadían impuestos. No existieron despedidas porque nadie se enteró, solo el día antes de partir, se animó a confesarle su historia al dueño de la agencia de turismo en el momento que renunciaba, quién, por el tiempo trabajado y los resultados logrados durante su trayectoria, le pagó una indemnización por años de servicio, cosa muy buena ya que se sumaría a su pozo ahorrado y tendría la posibilidad de buscar en Chile con tiempo donde vivir definitivamente. Su idea era comprar y esa indemnización le daba el tiempo para arrendar y ver donde se encontraba la “movida” en Santiago.



La llegada fue extraña, primero arrendó un apart hotel hasta que encontró el departamento de don José Manuel, su adaptación le había sido muy difícil; no era el país que había dejado a pesar que trató de sumergirse en su nueva cultura. Lejos quedaba en su recuerdo aquellas épocas cuando venía de vacaciones y su poca familia y muchos amigos la recibían y la paseaban y entonces fiestas, e invitaciones no paraban de llegar. Ahora, al poco tiempo de su retorno, se sentía por primera vez desarraigada y con un abismo cultural y social espantoso. La gente seguía su vida.

Se dio cuenta rápidamente que el dinero ahorrado no le sería suficiente como para comprar una propiedad y vivir de por vida; y la falta de oportunidades laborales para personas de la tercera edad, independiente del curriculum que tenía la iban deprimiendo día a día. El no hacer nada no le era usual. Asistió en una primera etapa a ofrecer sus servicios y dejar cartas de presentación a las agencias de turismo, era lo que sabía hacer a la perfección, en todas la recibieron muy bien, pero jamás la llamaron. Buscó en el periódico trabajos desde enseñar inglés, francés e italiano hasta acompañar a señoras enfermas. Traía una mentalidad mucho más abierta como para trabajar en lo que pudiera encontrar. Pero el teléfono no sonaba y los meses avanzaban, el trabajo no aparecía y la esperanza que su “amor” la buscase se esfumaba. Sin darse cuenta comenzó a encontrar consuelo y compañía en el alcohol.



Empezó con cervezas, siguió con vino, paso por whisky y continuó con vodka, junto al cigarrillo y al café.



Dejó de limpiar su apartamento y sus excesos fueron notados muy débilmente por su familia, debido a que Orieta era quién visitaba los domingos a algún familiar y compartir al menos un día de la semana con los que ella tanto quería.



Entre borrachera y borrachera se juró una y diez veces que se abstendría de tomar; los vicios eran caros y su pozo se achicaba, ni siquiera recordó que ya era hora de viajar al menos a tramitar su pensión. Cada día más se arrepentía de la mala decisión tomada. Había perdido todo, o todo lo que había construido en su trabajo y en su vida sentimental. Se desmoralizó tanto que fue perdiendo fuerzas hasta el punto que fió en los almacenes adyacentes cigarros, alcohol y sopas a fin de sobrevivir. Continuó deteriorándose y empezaron sus escándalos. Transformó el día en noche y la noche en día, al punto en que no aguantaba su soledad y solía arreglarse con su ropa europea y su altura imponente, para acudir al bar de algún elegante hotel, y pedirse uno y otro trago hasta terminar, -cuando el mozo le traía la cuenta porque ya era de madrugada,- furiosa y alterada gritando que a ella “nadie la echaba”, entonces se llamaba al conserje del edificio para que fuera a retirarla y pagara la cuenta porque ni firmar podía. Fueron tantas estas escenas, que el conserje ya tenía llaves para ingresarla al departamento. Fueron tantas las veces que no se la escuchó y se pensó que estaba muerta, que en más de una oportunidad, los vecinos descerrajaron la puerta a fin de verificar su estado. La encontraban algunas veces durmiendo y vomitada entera, otras deambulando como perdida en medio de un caos. El delirium tremens aparecía en períodos de abstinencia que ocurrían no por su convicción de dejar el alcohol, sino más bien por su falta de recursos económicos, porque dentro de toda su locura, aún no se atrevía a retirar dinero de sus fondos mutuos, si no era el día en que este vencía, entonces sudaba, el temblor se generalizaba y el insomnio era total. Sus vecinos del piso inferior despertaban a Oscar, quién vivía en un pequeño departamento en el primer piso, a fin de que acudiera a calmar. Las caminatas o arrastres de muebles no los dejaban dormir.



Una tarde Josefina recibió la llamada de Oscar:



- Señora Josefina, perdone que la moleste, pero la señora Orieta, la del departamento cuatrocientos ocho esta como loca. Los vecinos me piden que llame a don José Manuel pero yo no me atreví y la estoy llamando a usted. Por que no viene para acá por favor?

- Oscar llame a algún familiar, que tengo que ver yo?- respondió de inmediato Josefina

- Si, si llamé a una prima, pero no quiere nada con ella. No la deja entrar y estamos aquí afuera para no alterarla más.

- Bueno Oscar, pero menos va ha querer conmigo que apenas la conozco. He hablado un par de veces con ella.

- Pero venga a tranquilizar a la comunidad. Quieren llamar a carabineros y si don José Manuel se entera del alboroto se va ha enfurecer conmigo.



Era una tarde calurosa, llamó a su casa y avisó que lo más probable era que volvería tarde, que tenía problemas con un departamento, que si la llamaba Raimundo le dijeran que después ella lo contactaría y que no la esperaran a comer.



Cuando llegó a la comunidad, muchos vecinos estaban en el hall comentando casi con deleite junto a la prima Isabel y Oscar.



- Que bueno que llego Josefina, le dijo Isabel –la prima de Orieta a quién nunca Josefina había visto antes, pero si se asimilaban en altura aunque esta más morena.

- Pero que pasó? –Josefina sorprendida mientra echaba una vistazo rápido a su alrededor

- Hace tres días atrás, dijo Oscar con tono de locutor radial, me llamaron del hotel del frente cerca de las cinco de la mañana para que fuera a pagar la cuenta y traérmela, ya que estaba agresiva y provocando escándalo. Estaba muy malita. Apenas pude llegar con ella porque no se sostenía, suerte que venían llegando los chiquillos del ochocientos dos y me ayudaron a subirla. No quería nada de nada, a los gritos, nos forcejeaba, uf que nos resultó difícil la señora, tiene harta fuerza, pero la dejamos acostada y de ahí no supimos nada de ella hasta esta mañana que desnuda andaba recorriendo todo el edificio y hablando cosas muy raras.

- Y donde esta ahora?- Indagó Josefina

- Como vio llegar a la señora Isabel, se arrancó y esta en el piso doce como tomando sol o calentándose con la ampolleta.

- Isabel y Oscar me pueden acompañar. Yo no se como puede reaccionar ella.- dando un orden y mirándolos a ambos.

- Josefina, yo voy a pedir una ambulancia y creo que lo mejor es internarla para que al menos la desintoxiquen y tranquilicen.



Subieron en el ascensor que se detenía entre piso, y ahí acostada en el suelo frío de cerámica, desnuda, con sus pechos generosos caídos, sus nalgas con piel de naranja y la mirada fija en su sol, se levantó apresurada a saludarla cariñosamente, pero cuando observó la presencia de su pariente y el mayordomo perdió aún más la cordura y volvió con más intensidad de la esperada su ira hacia ellos.



- Orieta, he venido a saludarte y mira como te encuentro.

- No sabes lo molesta que estoy Josefina

- Ven, vamos a tu casa y nos sentamos a dialogar.

- Diles que se vayan. Me quieren hacer daño.

- Orieta, nadie quiere hacerte daño, al contrario, todos te queremos mucho, y sacándose su chaleco le cubrió la espalda, pero un manotazo la alejo, al mismo tiempo que Orieta vociferaba.

- No me pongas nada, no ves que quiero broncearme.

- Orieta, desnuda aquí no. Acuérdate que esta no es playa nudista



Y entre suplicas, dialogo y suaves empujones logró meterla a su apartamento. La escena que se encontró fue dantesca. En la cocina, todas las ollas sucias, arrimadas unas de las otras, con diferentes restos de comidas; botellas vacías de alcohol por dondequiera. Sobre la mesa del comedor, diarios y revistas de semanas, junto a ceniceros repletos de colillas de cigarros, encendedores, billeteras dadas vueltas y cuatro o cinco tarjetas de créditos desparramadas. Los cojines de los sillones muchos en el suelo, como tirados con furia, y un hedor a excremento inundaba el lugar. En muchos de ellos había caca, si mierda.



Orieta salió al balcón y eufórica gritaba:

- Mira; todos los camiones de la coca cola están estacionados abajo,- mientras Josefina en un acto instintivo se cubrió los ojos con sus manos, pensando que se tiraría o caería.

- Orieta, entra, te puedes caer. Vamos a vestirnos que vamos a ir a tomarnos un café.

- No seas huevona; ven y mira. No sabes acaso que yo soy la dueña- mientras agitaba los brazos y les gritaba muchas gracias! – Josefina paralizada era incapaz de salir al balcón a rescatarla y tanto Oscar como la prima, blancos como papel observaban desde la puerta de entrada, casi a punto de salir corriendo.

- Orieta, por favor entra. Que van a decir tus empleados verte desnuda saludándolos.

- No seas huevona. Deja esa pega de mierda de administradora, que no te corresponde. Yo te voy a nombrar gerente general de la compañía de…Como se llama esa mierda que también es mía?

- No recuerdo Orieta, no me has contado de todas tus empresas.

- Si, de esa huevada, mañana serás la gerente general.



Mientras, entre medio del desorden y la locura, Isabel entro para intentar armar un bolso con lo poco limpio que quedaba.



- Bueno Orieta, si no te vistes me voy. La emplazó Josefina

- Espera estúpida. Pero dile a esa huevona que se vaya y acompáñame tú a mi pieza.



El dormitorio era peor aún que las habitaciones anteriores. No solo la cama desarmada, el colchón cagado y todo el closet dado vuelta, como ladrón que desesperado busca algo valioso. No había por donde comenzar, la metieron al baño a una ducha rápida, la manguerearon desde el pelo a los pies, entre piernas, bajo los senos y le colocaron un buzo negro marca polo, para llevarla al hospital donde quedaría internada. Realizada dicha operación recobró fuerza y se encabritó a gritos y manotazos para no dejar tomarse por los enfermeros de la ambulancia que ya habían llegado.



Nuevamente comenzó el proceso de tranquilizarla.



- Orieta debemos irnos. Le suplicó Josefina

- Ni cagando- con los brazos cruzados y la mirada en el piso

- Es que tengo una orden médica del doctor- insistió Josefina

- Léela



Josefina inventó sobre la orden que Isabel había traído del doctor lo siguiente: "La señora Orieta, debe ser internada en el día de hoy a consecuencia de un cuadro de stress producto de un amor no correspondido. Debe dársele la pieza en suite, ya que es una empresaria muy conocida, dueña de la Coca Cola, Banco Vida Segura y muchas empresas más.



- Ah! Es verdad, pero diles a estos cabrones que no se me acerquen.

- Por favor retírense un momento…. (Mientras en voz baja les advertía a los enfermeros que la acompañaran en el ascensor)

- Solamente tú ven conmigo- replicó Orieta

- Orieta, es que yo sola no me puedo tu maleta.



Isabel y Oscar corrían escalera abajo llevando el bolso con la orden del doctor y los taconazos avisaban a sus vecinos que salieran a los pasillos a observar.



En el hall, los vecinos se apilaban para ver el espectáculo. La ambulancia se había estacionado marcha atrás, con las dos puertas abierta a fin de evitar que Orieta se arrancara.



- No voy a entrar, mientras no me traigas, cigarrillos, chocolates y cerveza. Ordenó Orieta.

- Pero espérame entonces adentro.

- Te digo huevona que no voy a entrar mientras no tenga cigarrillos, chocolates y cerveza!!!



A media cuadra, en un almacén encontró los cigarrillo, los chocolates y las cervezas las cambió por unas lata de te verde heladas que se encontraban en un dispensador.



- Orieta, aquí te traigo tu encargo- le dijo Josefina agitada

- Entra tu primero, y dame un pucho de inmediato, mientras se reía como una verdadera hiena

- Aquí tienes.



La ambulancia partió sin que Josefina supiera realmente donde la trasladarían. Su corazón latía a mil y el miedo a la velocidad del vehículo de urgencia, sumado al nerviosismo de una situación tan límite por la locura de Orieta, le dieron ganas de ponerse a llorar, de dejar su trabajo de administradora, y llamar a don José Manuel para ponerlo en antecedentes. No alcanzó a continuar pensando cuando respiró un poco más tranquila al ver que Isabel la seguía en su automóvil.

Y comenzó un dialogo de locos:



- Oye tú, no te hagas la huevona y cántame el tango Cambalache.

- Orieta no sé cantar

- Cántame, te lo ordeno. No sabes acaso quién soy

- Si Orieta, pero tengo tan mala voz

- No te estoy preguntando si cantas bien o mal, solo canta. Dame otro cigarro

- En la ambulancia no se puede fumar; puede explotar por el oxigeno

- Cállate huevona y pásame otro pucho. Canta.



Orieta figuraba sentada en la camilla, de piernas cruzadas, con un pucho en la boca, mientras les pedía al chofer y al enfermero, que pararan en la Coca Cola para avisar a su gerente que se internaría.



- Apúrate maricón, que hoy tenía reunión de directorio- le gritaba

- Aquí no se puede fumar, uno esta bien pero dos no puede. Respondió el chofer

- Cállate maricón, maneja rápido antes que te despida.

- Orieta, mejor que no fumes y sírvete chocolates o toma esta cerveza

- Huevona, voy a desintoxicarme y me ofreces cerveza. Préndeme un cigarro y fuma tu también.



Esas reacciones entre la locura y la realidad la dejaban perpleja. Como sabia que iba a un tratamiento para el alcoholismo y que comenzaría con una desintoxicación si le había leído que pasaba por un “cuadro de stress”?



- Toma Orieta, toma

- Y uno para ti. Y canta

-“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé,

En el quinientos seis, y en el dos mil también”...

- Más fuerte!



Josefina comenzó una y mil veces a entonar la canción, pero Orieta descontrolada, seguía insistiendo "más fuerte"

Orieta deliraba, hablaba a una velocidad imposible de entenderle algo; solo que a ratos se reía en forma estrepitosa. La canción de cambalache, algo le había recordado;



- Continua! Dame otro pucho y la cerveza para tomar. Mira como la gente me saluda



- “hoy resulta que es lo mismo

Ser derecho que traidor,

Ignorante, sabio o chorro.”



Josefina gritaba con lágrimas en los ojos. Pudor era lo que la embargaba. Los enfermeros reían a mandíbula batiente, y de pronto se encontró en un dueto a todo pulmón junto a Orieta.



- “Lo mismo un burro que un gran profesor,

No hay aplazaos, ni escalafón"



Ambas llevando el ritmo con las palmas, olvidaron por momento la situación y continuaron…



-“Que falta de respeto que atropello a la razón,

Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón,"



Y así, en un ambiente festivalero atravesaron toda la ciudad, cuando después de un viaje de cuarenta minutos, ambas cantando, fumando, relajadas y riéndose, llegaron a la “Clínica psiquiatrica Corazón de Jesús” atendidas por monjas de la caridad.



El proceso de hospitalización fue rápido; una caso antigua, discreta, limpia y con poca privacidad. Las ventanas con mallas de alambres y una vista al sur de la ciudad. Josefina la acompañó hasta un dormitorio en el segundo piso que compartiría con varias internas y que a Dios gracias no se encontraban en ese momento. Algo dijo la monja que estaban en terapia ocupacional.



- Que es esa huevada- preguntó Orieta

- Usted es una señora, y ese vocabulario para una dama no le corresponde- le contestó la monja bastante serena pero enérgica al mismo tiempo.

- Cállate mierda, y canta también

- Quédese con ella un momento mientras voy a buscar el calmante- le dijo la monja a Josefina sin esperar un “bueno”

- Ay! Madre, pero vuelva luego. Cuando termino la frase, la monja ya había regresado.



Josefina se despidió, cuando Orieta se encontraba con los brazos amarrados a la cama, y la monja inyectándole un diazepam a la vena.



Bajó las escaleras raudamente, y en la entrada se encontró con Isabel, apesadumbrada ante la impotencia del descontrol de Orieta a consecuencia del alcohol.



- Te llevo, le pregunto Isabel

- Por favor, dejé el auto en el edificio.



La primera parte del trayecto fue en el más absoluto silencio, hasta que Josefina tosió varias veces como intentando sacar la voz.



- Me imagino que Orieta ya no podrá vivir más sola- le comento a Isabel.

- Yo creo que no va ha poder salir más de ahí; de hecho eso fue lo que conversé con la superiora. Me es mucho más tranquilizador que la cuiden las monjas antes que un día se caiga por el balcón o me llamen a las tres de la mañana para darme alguna mala noticia, no entiendo que vino hacer a Chile, si ya había formado su vida en Europa. Yo fui a verla en varias oportunidades y no te imaginas lo entretenida, culta y cariñosa que era Si hasta llegue a pensar que se casaría con Iñigo, pero claro, le faltaron pantalones, y hoy está pagando el precio de su vida. Que espanto!!!!! .

- Entonces avísame cuando desocupan el departamento, para ponerlo en arriendo nuevamente.

- Y tu no podrías hacerte cargo, porque la verdad que todo lo que hay ahí debe botarse, era un asco. Que impresionante a lo que llegó.

- No Isabel, solo avísame cuando este listo, y sacando una tarjeta con sus teléfonos, se la dejó en el cenicero del auto y se bajó camino al estacionamiento.



- Señora Josefina, como quedó la señora Orieta? -Preguntó don Oscar

- Bien, en una clínica llamada “Clínica psiquiatrita Corazón de Jesús”, casi al final del centro. La señora Isabel me comentó que entregarán el departamento porque no esta en condiciones de vivir sola, por lo que vendrán a retirar las cosas a pintar y cambiar alfombras. Por favor manténgame informada.

- Claro. También hay que cambiar la chapa, ve que algunos vecinos le llevaban almuerzo cuando no la veían un par de días.... cuando andaba malita.

- Si si todo eso….. Hay que horror; que día!



Cuando regresó a su casa y contó la historia, sus hijos no cerraban la boca de atónitos, solo Raymundo argumento irónicamente:



- Bueno, esa es la clase de trabajo que tu amiguito te da, exponiéndote con una loca, alcohólica y dejando tu casa botada.

- Papá, pero que pasa con la mamá, o tu crees que acaso ella se imaginó que le ocurría una cosa así?

- Raimundo - dijo Joaquín en forma serena,- pero no exageres, a la mamá no le ocurrió nada, solo una experiencia que te aseguro mañana la va ha escribir.

- Lo que pasa agregó Raimundo, que a ustedes ya todo les parece natural, pero en esta casa todo anda mal, ya ni siquiera se respeta la hora de comida?

- Por una noche que no llegue? preguntó Josefina ...y agregó cuantas veces a la semana comes tu con nosotros? Cuantas llegas de amanecida o se te olvida el susto que pasamos cuando avisaste que llegabas a las doce de la noche, eran las tres de la mañana y yo vuelta loca llamándote a tu celular y tú sin responder? A que hora llegaste? cerca de las siete y yo desde las tres llamando a todas las clínicas, hospitales, carabineros, pensando que un accidente te había pasado? Sabes...... no me jodas por favor, que no fue mi mejor día.



Josefina ya llevaba años con Raimundo, y su reacción no le pareció extraña; entre tanto y tanto psiquiatra y sicólogo que acudió en busca de ayuda, le habían diagnosticado a Raimundo trastorno de personalidad: bipolaridad y rasgos narcisista y entonces comprendió que su matrimonio sería un fracaso. No era fácil vivir con un tipo

poco empático y que ante cualquier amenaza actuaba como un ser único, importante y diferente a los demás, creando una fuente continua de tensión y si además le sumabas sus cambios de humor con cambios de conductas de agresiva a pasivo-agresivas, la cosa se ponía el doble de complicada. En general Josefina no le respondía alteradamente, pero con los años y sintiéndose más protegida por las edades de sus hijos comenzó con más frecuencia a pararlo en seco, a pesar que sus mismas respuestas le generaban una cólera mayor.



Fue tan obvio para Josefina cuando el psiquiatra les explicaba que en el contexto general social, en un principio, causan una agradable impresión- cosa que a ella le sucedió-cuidando mucho de su ropa y aspecto- lo único que Raimundo usaba eran marcas, lo que volvía a Josefina a mirar retrospectivamente –las explosiones de mal genio, los estallidos verbales- hoy lo estaba viviendo una vez más- junto al maltrato sicológico e incluso físico, ella hasta hora el físico aún no lo conocía- y la bipolaridad podía ser tratada con medicamentos para la depresión, cosa que por un par de meses Raimundo hizo uso y la relación mejoró notablemente, pero en un arranque de ira le gritó que “nunca más se medicaría”, cosa que cumplió y la convivencia se fue haciendo cada día más insoportable.



Y tal como lo predijo Joaquín, lo sucedido la llevó a escribir, sobre aquella mujer alta, buena moza, distinguida, y…. como los años van pasando la cuenta, de una u otra forma; su soledad se hacia presente minuto a minuto apagándola con el alcohol, hasta que ocho años después, por el diario se enteró que se llevaría a cabo un congreso en el que uno de los expositores sería este médico español. Una vez tratada, la familia la convenció de vivir en uno de estos senior suites a cambio de dos cosas: ellos pagarían el cincuenta por ciento y abstinencia total, en caso contrario lo último que haría por ella sería internarla sin vuelta atrás. Parece ser que ha Orieta le encantó la idea, tenía un pequeño departamentito dentro de la organización, no debía pagar ni cuentas, no cocinarse y además le sobraba dinero como para asistir a la ópera, al cine junto a sus amigas y algunas más que conoció en su nueva vida. Su soledad se acabó.

Inmediatamente cerró el diario y planeo como encontrarlo; no había mucho donde perderse y el día de la intervención de Iñigo partió a buscarlo al lugar del congreso. Ambos bordeaban los setenta años, y en un breake de coffé, Orieta arreglada y con buen semblante se presentó para explicarle su huida y las consecuencias desastrosas que le trajeron esta pasión y obsesión, lo tomo del brazo y lo sorprendió con el discurso. El médico al verla se quedó helado, un fantasma habría esperando antes que ver a Orieta, enmudecido, con los ojos fijos en los labios de ella no capaz de emitir sonido alguno. Se produjo un silencio.......con su índice le rozó sus labios y volvió al congreso. Nunca más se volvieron a encontrar, pero Orieta cerró un capítulo de su vida.